19 de septiembre de 2016

SAN JUAN DE LA PEÑA


Éste verano ha sido más bien raro, no hemos hecho ningún viaje ni largo ni lejano pero hemos hecho varias salidas de las que os iré hablando y ninguna más larga de 300-400 kilómetros.


Sta. Cruz de la Serós


Tengo que decir que viajar en coche nos encanta, la libertad que te proporciona el viajar en tú vehículo parando donde quieres nos gusta mucho y es una bonita manera de ver los maravillosos lugares que tienes al ladito de casa sin necesidad de pasarte un montón de horas en un avión. Creo que viajar es una de las mejores cosas que existen pero a veces el afán por viajar a lugares que pueden resultar muy exóticos nos hace olvidar que vivimos en un maravilloso país con infinidad de lugares maravillosos que no nos podemos perder.



 San Juan de la Peña

Para mí uno de esos lugares es el Monasterio de la Época Medieval, San Juan de la Peña, construido en una roca a unos 20 kilómetros de Jaca y a 3 kilómetros de Botaya, un minúsculo pueblo que se llama como el apellido de mis hijos y por supuesto de su padre y abuelo. Ése era el objetivo principal del viaje, como veis nos cuesta poco buscar un motivo para viajar, y buscando alrededor descubrimos San Juan de la Peña, a unos dos kilómetros más arriba está el Monasterio nuevo convertido en Museo, un edificio precioso del que podéis ver algunas fotos mientras leéis el post. Dormimos en la Hospedería que está junto al Monasterio nuevo. Y justo al lado está Santa Cruz de la Serós, un pequeño pueblo que tampoco os podéis perder.




Claustro San Juan de la Peña

Hicimos la visita guiada a los dos Monasterios, muy interesante, en cuánto los niños oyeron tumba y Santo Grial la atención por su parte fue absoluta. Hicimos la última visita del día con la mejor luz filtrándose a través de las columnas del claustro y fuimos a cenar a Jaca que nos encantó.


Monasterio Nuevo San Juan de la Peña

Pero sabéis que es lo que más me gustó, la gente que te vas encontrando por el camino, todo el mundo tenía ganas de ayudar, amabilísimos, creo que  estamos rodeados de tanta porquería que hemos olvidado de qué pasta estamos hechos los que vivimos en este país, y no me refiero a los que salen por la tele, no, me refiero a la gente normal, a nosotros, al señor de la taquilla del Monasterio, a la guía que nos hizo la visita, a la camarera que nos recomendaba sus mejores tapas en Jaca, a la gente que te encuentras por el camino y que consiguen que el recuerdo del viaje sea aún mejor.




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