3 de enero de 2016

NUEVO AÑO



No me lo puedo creer la verdad, estos días he huido un poco de redes sociales porque me da la sensación de que la Navidad se me ha echado encima como un alud, sin avisar y por la espalda. De repente las redes se inundan de chistes y frases de buenos propósitos, y se acercan las fechas y cambian las felicitaciones, pasamos del Feliz Navidad al Feliz Año con tanta rapidez que me abruma un poco, en algunos momentos me apetecería decir lo contrario tipo que paséis todos una Navidad horrible, por cambiar un poco, no sé a veces siento estas cosas, yo debo confesar que he felicitado muy poco, pero supongo que ninguno de mis amigos cree que no responde al hecho de que les desee unas Malas Navidades, porque se sobreentiende que si quieres a alguien siempre y siempre le deseas lo mejor, ¿no? Quizás responda a esa manía que cada vez tengo más clara de ir contracorriente, alejarme de la masa y hacer exactamente lo contario de lo que se espera que haga. En fin que la Navidad ha llegado demasiado rápido, que los días se acercaban peligrosamente y las peticiones a Papá Noël y los Reyes estaban por hacer, la primera prueba superada y solo nos queda la segunda.

Es época de volver a replantearse las cosas, Enero y Septiembre, meses de nuevos propósitos, meses para pensar donde estamos y donde queremos ir, a mí me agobia un poco si os soy sincera, se espera de nosotros que cambiemos algo en nuestras vidas pero cuando tú vida está tan estructurada como ahora la mía, el mejor propósito es no proponerse nada.

Al final todo se reduce a no agobiarse, os cuento una tontería muy gorda, se me acumula la ropa para plancha, como os lo digo, entre lo que tarda en secarse en Sitges por la humedad y la falta de tiempo, la montaña crece y crece y no baja nunca, hoy mañana de Domingo me he puesto a planchar, fuera el día no llamaba a salir a la calle, mañana gris y ventosa, ¿que cosa hay mejor en la vida que ponerse a planchar una mañana de Domingo? A mí no se me ocurre ninguna.

Pues en ese momento cuando ya todo está a punto, la montaña de ropa va bajando,  la madera en la chimenea quema sin parar, en la tele canta Adele en directo en su último concierto en Londres y tus hijos tararean sus canciones mientras juegan en su cuarto de jugar, porque la pesada de su madre se las pone a todas horas, pues justo en ese instante, me siento profundamente feliz y planchar una fría mañana de Domingo me parece lo mejor que se puede hacer en la vida.

Porque le pese a quién le pese eso es la vida, solo pequeños instantes de inmensa felicidad, instantes en los que das las gracias por lo que tienes, porque aunque nunca estemos del todo satisfechos, a veces las personas que pensamos demasiado dejamos de soñar en lo que no tenemos y damos las gracias por lo que si tenemos.


Quizás ese sea mi único propósito, dar las gracias y quejarme menos. 

¡Pues si me gusta!



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