13 de julio de 2015

AQUELLOS MARAVILLOSOS VERANOS

                     



                       

              
Por desgracia no fui dotada de una memoria prodigiosa, una pena,... o quizás no, a veces la capacidad de olvidar las cosas malas que te va trayendo la vida es una gran bendición.

Pues como os iba diciendo antes de que me fuese por los cerros de Úbeda, tengo poca memoria, pero hoy sentada en mi sillita de playa veía a mis hijos pasarlo bien en el agua, en las rocas, sobre su tabla de surf, jugando a fútbol y bla bla bla y me ha venido a la memoria aquellos veranos de mi infancia en los que nos instalábamos en la Costa Brava con mis padres, y papá iba y venía cada día de su oficina, mientras mamá nos llevaba a la playa toooooodos los días durante tres meses en su pequeño Seat 850 blanco, jajaja que tiempos aquellos, recuerdo el viento de cada tarde, y viendo las fotos en blanco y negro me veo conguito y con el pelo rubio alborotado como una loca, fantástico.

Los días se sucedían siempre siguiendo el mismo patrón, en la playa nos encontrábamos con algunos amigos de Barcelona yo jugaba normalmente con una amiga y los que más recuerdo eran los días de olas en los que el traje de baño se nos llenaba de arena y nos reíamos hasta no poder más. Mi hermano y sus amigos se dedicaban a buscar un especie de conchitas que luego llevábamos a casa de nuestro amigo Pepe y allí las cocían y se las comían, pero lo que recuerdo pero que muy bien era la empresa de barquillos que había cerca de la casa de este amigo, el olor era maravilloso pero lo mejor era que algunos días nos daban los barquillos defectuosos, los feos vamos, los que no podían poner a la venta, me encantaban esos pequeños trofeos con los que nos íbamos a casa.

Este verano yo soy como mi madre, con algunas pequeñas diferencias, cambio Blanes por Sitges, yo no tengo que coger el coche para ir a la playa y aquí no hay viento cada tarde, pero en el fondo a pesar de estos pequeños cambios no ha cambiado mucho más. Me siento muy afortunada de poder pasar este verano con mis hijos. Ahorrando al máximo sin ningún esplai, y empezando a hacer los pagos para el siguiente curso, buf esto es un no parar,....

Mis conguitos ya duermen, mañana están con la abuela mientras yo estoy en clase, espero que cuando sean mayores recuerden este verano en que su mamá se enfadaba más de lo normal pero no se separó de ellos ni un minuto.


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