14 de abril de 2015

LA MENTE DE UNA MUJER


A veces me duele el cerebro de ser mujer. Estoy segura que muchas de las mujeres que leéis mi blog me habréis entendido con estas simples 9 palabras, dicen que andar o correr despeja la mente pero en mi caso aún me lía mucho más, soy capaz de darle tantas vueltas a una misma cosa que vuelvo a casa más liada que antes, a ratos la música despeja si la canción es de esas lentas que te hace sentir algo especial, pero no todas son así.

La capacidad de una mujer para darle vueltas a una misma cosa es insuperable, sea por un tema de trabajo, de amor, de la família o económico lo complico todo en mi mente, hasta que llega un momento en el que necesito parar, respirar y sacar esos malos pensamientos de mi cabeza para seguir adelante, o mejor aún al día siguiente siempre se ven  las cosas desde una perspectiva diferente, mucho más simple.

A veces en conversaciones con amigas ellas te ayudan a relativizar todos esos pensamientos raros que se intalan en nuestra mente. Yo sin ir más lejos soy una persona que huye de los confictos con otras personas, no me gusta discutir y me afecta por encima de todo. Tras una discusión con quien sea me puedo pasar los dos días siguientes dándole vueltas y vueltas, que habría tenido que decir, porqué no lo hice, como puedo ser tan tonta, y entonces de repente esa angustia pasa y lo único que sacas en claro es que ya no vas a discutir nunca más con esa persona.

En los temas del amor también tela, cuando era adolescente me podía pasar horas en el balcón de mi casa esperando a que el chico que me gustaba pasase por mi calle subido en su moto con la intención ¿de qué? pues aún 25 años después no lo he descubierto pero supongo que en aquella época cuando queríamos lo hacíamos con todas sus consecuencias y hoy en día aún sigo pensando quién era ese chico porque la verdad que no me acuerdo, ahora desde la distancia de una mínima madurez aquellas tonterías te hacen reír pero en aquél momento no había momento de descanso, sentías la necesidad de ver a ese chico estuvieses donde estuvieses, aquellos amores de juventud maravillosos que nos convierten en las personas que somos ahora.

Ahora las chicas de hoy deben pasarse horas mirando su móvil esperando a ver si el chico que les gusta está en línea o escribiendo, ha cambiado un poco el panorama pero seguro que las muy pavas como yo lo siguen pasando igual de mal que yo mirando por el balcón todas las motos que pasaban por debajo de mi casa.


1 comentario:

Anónimo dijo...

tienes razón yo soy de esa nueva generación y cuando un chico me gusta no hay descanso para el Whats App, que le vamos a hacer?

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