20 de noviembre de 2014

APRENDIENDO

Aprendiendo cosas nuevas estoy ahora mismo. Enbobada me quedo viendo como mis hijos dan a la pelota en su clase de tennis, hace ya años que entrenan y ver como han mejorado desde aquellos raquetazos al viento es asombroso. Ahora que tengo más tiempo estoy aprendiendo a parar un poco, a sentarme en el sofá cuando me apetece  aunque aún sin ser capaz de no tener cargo de conciencia por ello.

Ellos aprenden sin ser conscientes de ello, yo tengo que concentrarme para ser consciente de las cosas nuevas que estoy aprendiendo a hacer. El mayor problema es que me faltan horas en el día para hacer todo lo que me gustaría, jamás pensé que sin trabajar tendría esta sensación, porque cuando trabajas sabes que te va a faltar tiempo y ya ni siquiera intentas hacer tantas cosas pero ahora con más horas al día quieres abarcar demasiado, quieres ir a comprar, limpiar, planchar, ver esa serie que te gusta, avanzar mi proyecto de costura, sentarme a hacer los deberes, el Rugby, buf y es que no llego, no lo puedo hacer todo porque en realidad si los recoges para comer en casa no tienes tanto tiempo. 

A pesar de todo lo dicho me siento muy feliz, cada día es un día diferente y especial, con cosas fantásticas que se suceden, y en realidad soy tan feliz que no quiero que el tiempo y los meses pasen, quiero que todo vaya despacito para poder saborear cada minutito del día como el que se mete en la boca pedacitos de algo que le gusta mucho comer.

Estoy aprendiendo de este nuevo tipo de vida que me han puesto en las manos sin yo pedirlo, tenía dos opciones, recrearme en la pena por lo que perdía o mirar hacia delante y ver las muchas posibilidades que me ofrecía la vida y eso he hecho, poco a poco, voy poniendo en orden mi vida y mi cabeza y en el camino disfruto de cada minuto que paso con mi familia. Mis hijos podrán decir que están hartos de mí pero nunca que me perdí algo de sus vidas. Aprendiendo a que llegará un día en que ya no querrán ni verme, absorbo cada segundo que pueda estar con ellos, para educarles, cuidarles, chillarles o abrazarles. Aprendiendo que lo más importante en la vida es cuando tus hijos se despiertan y cuchichean entre ellos porque el Ratoncito Pérez aún no ha venido, cuando se escapa un abrazo sin venir a cuento, cuando te llaman Mamita.

Aprendiendo que lo simple es lo único que importa. Esta frase resume exactamente como me siento, cada minutito de vida vale la pena.







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