30 de noviembre de 2014

I´M SINGING IN THE RAIN

Desde el salón de mi casa veo como cae del toldo que protege una colada que jamás se secará gotas sin parar, fin de semana lluvioso como no recordaba desde hace mucho pero anticipadamente preparado por todo el mundo. Porue aquí no llueve nunca tanto y cuando lo hace la gente se organiza para estar en casa, en otros países es lo normal y siempre tienen los puzzles a mano para pasar el rato pero aquí no, esto es extraño pero por mi parte agradecido, nunca me ha preocupado la lluvia, es más, siempre la he visto como una oportunidad para disfrutar de nuestra casa, esos días en que te duele el culo de estar tanto rato sentado a mí me molan.

Al girar la cabeza hacia la derecha veo como uno de nuestros gatitos se limpia, apoyando una de sus pequeñas patitas en la cabeza de mi marido que duerme la siesta, no se molestan el uno al otro, yo diría más hasta se dan calor. Mira a ratos la tele, el gato digo, mientras se le cierran sus ojitos y se une a la siesta de mi marido.

Si miro a la izquierda nuestra chimenea nos da más ambiente que calor porque a pesar de estar a los pies de diciembre no hay frío que valga, es un invierno muy extraño en el que aún no nos hemos puesto chaqueta, quizás dure más de lo queremos algunos.

Los niños calladitos ven una película, Pepe se tapa con su manta y mira atentamente al pirata Jack Sparrow que sigue tan maquillado como siempre, creo que no he visto nunca ninguna película de la saga de cabo a rabo, siempre encuentro algo mejor que hacer, quizás son un rollo o soy yo,... pero no lo echo de menos, en cambio a este par les encantan y se quedan embobados viendo las peripecias de los personajes como si no hubiese un mañana.

Fantástico día de lluvia para escribir, pensar y descansar, y si para saldremos y si no siempre nos queda mañana, día en família donde cada uno tiene su espacio y su momento para hacer lo que le gusta, no me quejaré ni por un segundo de la oportunidad que me brinda la lluvia para hacer aquellas cosas que con buen tiempo no hacemos.

Pero hay algo que me preocupa, ¿cuando se secará mi pobre ropa colgada desde principio de semana? Esas pequeñas cosas,...

26 de noviembre de 2014

ANALICEMOS

                                   

Pues si, hoy toca analizar esta frase. La he leído muchas veces y cada vez que me pongo a pensar en ella me hago un lío por todo lo que implica. Cada mañana cuando voy a caminar después de dejar a los niños en el colegio, paseo por la zona de casas más bonita de Sitges y también la peor cuidada y asfaltada, vaya por delante mi queja ya que estamos, pues como os decía,  en esa zona hay casas preciosas y antiguas, hay casas modernas y horrorosas, casas que se caen y llevan en venta mucho tiempo y algunos terrenos llenos de pinos y gatos. Siempre hago el mismo recorrido mientras escucho el canal de radio americano al que le apetece conectarse ese día.

Todos tenemos en mente una casa diferente a la que tenemos, yo la tengo, podría (si supiese) dibujar hasta el último rincón de como quiero que sea mi casa soñada, en ese camino que recorro hay una casa que se cae a pedazos que podría ser mi casa soñada y hay un solar que también podría albergarla, dicen que si deseas algo con todas tus fuerzas se hace realidad, y yo me aferro a la idea de que cuántas más veces pase por delante más oportunidades de que sea mia tendré aunque entonces tendría un problema, mi hijo dice siempre que él no quiere una casa más grande, le encanta la que tiene y le parece que tiene el tamaño justo. Esta afirmación me hace sentir fatalmente egoísta por querer más y más cuando ya tengo mucho pero en fin soñar no cuesta dinero y tampoco hago daño a nadie excepto a mí misma quizás.

Volviendo a la frase después de lo dicho, digamos que lo que me define es la paciencia que tengo porque no tengo esa casa soñada que me gustaría tener, claro que la frase dice: cuando no tienes nada,... no sería exacto porque soy una privilegiada por todo lo que tengo, por lo que nos tendríamos que ir a la segunda parte de la frase,... no me digáis que no es un lío. En realidad quisiera tener muchas más cosas de las que tengo, cosas materiales y no materiales, pero también intento sentirme satisfecha por todo lo que tengo, así que voy de la primera a la última parte de la frase sin cesar.

Al final a la conclusión a la que llego es que si algún día llego a tener esa casa soñada significará que mi cuenta corriente a aumentado y si algo espero por encima de todas las cosas es seguir siendo como soy ahora con una casa más bonita.



20 de noviembre de 2014

APRENDIENDO

Aprendiendo cosas nuevas estoy ahora mismo. Enbobada me quedo viendo como mis hijos dan a la pelota en su clase de tennis, hace ya años que entrenan y ver como han mejorado desde aquellos raquetazos al viento es asombroso. Ahora que tengo más tiempo estoy aprendiendo a parar un poco, a sentarme en el sofá cuando me apetece  aunque aún sin ser capaz de no tener cargo de conciencia por ello.

Ellos aprenden sin ser conscientes de ello, yo tengo que concentrarme para ser consciente de las cosas nuevas que estoy aprendiendo a hacer. El mayor problema es que me faltan horas en el día para hacer todo lo que me gustaría, jamás pensé que sin trabajar tendría esta sensación, porque cuando trabajas sabes que te va a faltar tiempo y ya ni siquiera intentas hacer tantas cosas pero ahora con más horas al día quieres abarcar demasiado, quieres ir a comprar, limpiar, planchar, ver esa serie que te gusta, avanzar mi proyecto de costura, sentarme a hacer los deberes, el Rugby, buf y es que no llego, no lo puedo hacer todo porque en realidad si los recoges para comer en casa no tienes tanto tiempo. 

A pesar de todo lo dicho me siento muy feliz, cada día es un día diferente y especial, con cosas fantásticas que se suceden, y en realidad soy tan feliz que no quiero que el tiempo y los meses pasen, quiero que todo vaya despacito para poder saborear cada minutito del día como el que se mete en la boca pedacitos de algo que le gusta mucho comer.

Estoy aprendiendo de este nuevo tipo de vida que me han puesto en las manos sin yo pedirlo, tenía dos opciones, recrearme en la pena por lo que perdía o mirar hacia delante y ver las muchas posibilidades que me ofrecía la vida y eso he hecho, poco a poco, voy poniendo en orden mi vida y mi cabeza y en el camino disfruto de cada minuto que paso con mi familia. Mis hijos podrán decir que están hartos de mí pero nunca que me perdí algo de sus vidas. Aprendiendo a que llegará un día en que ya no querrán ni verme, absorbo cada segundo que pueda estar con ellos, para educarles, cuidarles, chillarles o abrazarles. Aprendiendo que lo más importante en la vida es cuando tus hijos se despiertan y cuchichean entre ellos porque el Ratoncito Pérez aún no ha venido, cuando se escapa un abrazo sin venir a cuento, cuando te llaman Mamita.

Aprendiendo que lo simple es lo único que importa. Esta frase resume exactamente como me siento, cada minutito de vida vale la pena.







13 de noviembre de 2014

ENFRENTARSE A LO NUEVO CUESTA

Es curioso hoy me veo reflejada a través de mis hijos por algo que ha ocurrido estos días. Mis hijos hacen deporte pero nunca han corrido un cross hasta ahora. Su profesor de gimnasia les animó a participar, y sólo movidos por un punto extra en la nota, que creo que no se va a convertir en realidad pero que a mí francamente me da igual, les apunté. ¿Por que no? son niños y ellos no son conscientes de sus limitaciones, a mí me dicen que tengo que correr 800 metros con sus mini piernas y ya te digo que sin haber entrenado no me atrevería, pero ese miedo no existe para ellos.


Los dos han participado, han calentado, han hecho una vuelta de reconocimiento y han corrido lo mejor que han sabido, sus caras de esfuerzo cuando llegaban a la meta me han llenado de orgullo, y yo estaba allí para animarles, para decirles cuánto me ha gustado verles esforzarse, y mientras jadeaban por el esfuerzo sé que ellos se han sentido bien. En esta vida hay que probar las cosas, que nos gusta seguimos, que no a otra cosa mariposa.



A los adultos nos pasan cosas parecidas en la vida pero necesitamos el doble de tiempo para decidir que hacer, podré, sabré, seré capaz de acabar, y a mis hijos no les ha preocupado ni que estuviese lloviendo, si yo hubiese tenido que correr hubiese tenido la excusa perfecta. ¿Porqué a los adultos nos cuesta tanto lanzarnos a lo nuevo? somos muy tontos, y ¿en que momento perdemos esa fantástica capacidad de no sentir miedo a lo desconocido?



Pues francamente no lo sé, pero estoy en un momento de mi vida en el que me iría muy bien volver a ser niño y lanzarme a lo desconocido, con decisión y ganas. Así que cada vez que tenga una excusa, me acordaré de un día fantástico, en el que los dos pequeños de la família no tuvieron ninguna duda, si hay que correr se corre, si hay que emprender se emprende, y si hay que cambiar se cambia.

A veces dos pequeños seres humanos te dan grandes lecciones de vida, y mira oye quizás tenemos en la família a un buen corredor, de momento uno de ellos quiere volver a intentarlo en dos semanas, y el pequeño que se llevó una medalla dice que no lo tiene claro porque se cansó mucho. Pues mira oye, yo intentaré que lo vuelva a intentar pero si no quiere pues será una nueva experiencia en su vida, nunca más podrán decir que ellos no han corrido nunca en una carrera.