8 de mayo de 2014

UBIERGO 2


Ya estoy aquí de nuevo para contaros los últimos detalles de la escapada a la Casa de reposo Casa Fustero, un lugar precioso muy cerca de Graos en Huesca.
 
                          

Lo cierto es que ha sido una experiencia muy intensa ya que no paras un momento y todo es distinto a tú vida normal, el entorno, tú cama, la compañía y sobretodo la comida.


Pero el resultado es, pon un retiro yóguico en tú vida. Es altamente recomendable y si además vas con la mejor de las compañías aun más porque las sesiones de risoterapia han sido continuas y de las de verdad no de las obligadas.

Estas son algunas de las fotos que hice durante los tres días, las hice con el Ipad, asi que no son ninguna maravilla, lo sé, pero sirven para que os hagáis una idea de lo bonito que era todo.



Tengo que hablaros de la extraña sensación a la vuelta del retiro, cuando llegué a casa me sentí extraña como flotando y nada podía ponerme nerviosa, mis retoños eran santos que no hacían nada mal, y de repente mamá no gritaba, me convertí por una tarde en la mamá más comprensiva del mundo,...aixxxx

Pero al día siguiente todo eso cambió y me sentía como triste y apática,...como si todo lo que habíamos aprendido resultase imposible de poner en práctica una vez empezó la rutina, que extraño, como si tu mente te dijera frena niña, pero el entorno te gritase, venga, venga no pares hay que seguir.



Pasadas las semanas solo queda del retiro los desayunos que los seguimos haciendo igual que en Casa Fustero. Quedan los amigos que hicimos y quedan las ganas de repetir la experiencia, y queda lo aprendido en el disco duro de la memoria para que algún día cuando frene lo pueda poner en práctica.

Ese día está cerca así que solo tengo que tener un poco de paciencia.
 


 
 
Si os apetece saber más pincha aquí y veréis más. Los retiros y sobretodo en verano se suceden unos tras otros, y seguro que si queréis probar encontráis el qué más interese.


 
Besos y abrazos!!


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