10 de mayo de 2013

LA TORTUGA VIAJERA

Erase una vez una Tortuga de Florida que vivía en un pequeño estanque junto a 7 tortugas más de su misma especie pero de distintos tamaños todas ellas. La pequeña tortuga, vamos a llamarla Rita, ya sabéis que me encanta este nombre, tenía un sueño, quería ver mundo. Así que cada mañana cuando asomaba el sol por su pequeño estanque se despedía de todas su amigas, se subía al borde del estanque y se dejaba caer.

Algunos días la caída le hacía daño pero no le importaba, si caía de espaldas se daba la vuelta y empezaba a andar hacía alguna salida, bajaba las escaleras del jardín a trompicones, subía rampas, hasta que de repente no podía seguir más allá porque no había ninguna salida.

Rita se empezaba a sentir demasiado seca, su caparazón se secaba, su cuello, sus patas y empezaba a sentirse mal, por suerte siempre aparecía una gran mano humana unida a un cuerpo de mujer que le decía siempre unas bonitas palabras del tipo:

- ¿Pero donde quieres ir pequeña tortuguita, no ves que estás demasiado sequita para estar fuera del agua?

Y con sumo cuidado esa mano la volvía a colocar en su estanque lo que provocaba la alegría de todas sus amigas.

Rita lo intentaba e intentaba pero nunca lo conseguía, nadie le podía explicar a la pequeña tortuga que lo que intentaba en realidad era del todo imposible porque una Tortuga de Florida necesita el agua para vivir. 

Mientras la pequeña tortuga entiende como son las cosas la mano humana unida a un cuerpo de mujer no olvida ni un solo día cuando llega a casa buscarla por si Rita ha decidido salir a pasear, porque creerme si os digo que si un día se me olvida mirar por los rincones del jardín y Rita no puede volver con sus amigas no me lo perdonaré jamás.

BUEN FIN DE SEMANA,...


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