8 de mayo de 2013

HIROTADA OTOTAKE


A muchos de vosotros este nombre no os dirá nada, a mí hasta hace tres días tampoco, hasta que leí parte de su biografía en un artículo del diario El Mundo.

Este chico es japonés, tiene 24 años y nació sin brazos y piernas. Si me quedo aquí en la explicación, probablemente muchos penséis: pobre,...

Pero de pobre nada, sus padres no quisieron que fuera tratado de forma diferente, fue a una escuela normal, practicaba béisbol y baloncesto y solo recibía ayuda cuando era imprescindible.

A los 20 y tras una noche de insomnio fue consciente de su discapacidad y pensó que debía utilizarla para algo que fuese de utilidad. Escribió un libro convertido en super ventas, donde explica su experiencia. Y se ha convertido en un ejemplo de superación para todo Japón.

Lo que más me gustó del artículo fue la parte en la que explicaban que en el momento de dar a luz, le ocultaron a su madre el niño por miedo a su reacción, pero cuando finalmente lo vio solo pudo decir:

 - ¿No es encantador? 

Esa simple frase un lunes a las 7:45 de la mañana me hizo llorar. Cualquier madre cree que sus hijos son los más guapos del mundo, ¿porqué iba a ser distinta esta madre?

Acabo con la última frase de su libro:

“Todo esto –termina– me hace querer decir alto y claro que, incluso con mi incapacidad física, soy feliz y disfruto todos los momentos de cada día. Fue la necesidad de mandar este mensaje –no hace falta nacer perfecto para estar alegre– por lo que elegí el título No One’s Perfect para la versión inglesa de mi libro. Hay personas que nacen con un cuerpo perfecto y van por la vida llenos de negra desesperación. Otros, a pesar de no tener brazos ni piernas, llevan una vida llena de paz y sin preocupaciones. La incapacidad física no tiene nada que ver con ello”.


Podría poner una de las muchísimas fotografías que aparecen en Internet sentado en su silla pero francamente creo que su cara y su sonrisa dicen mucho más que su cuerpo.





1 comentario:

ANA dijo...

IM-PRESIONANTE!Que cierto es lo que dice pero cuánto nos cuesta, en la realidad, asumirlo y entenderlo. Gracias por compartirlo!

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