14 de marzo de 2013

EL RATONCITO PÉREZ


Al pequeño de la casa se le ha caído un diente por fin, le asomaban tres y no había manera, por fin el sábado pasado el diente se cayó con alguna ayudita, dos minutos nos duró, lo dejó en el baño y yo no sé que pasó que desapareció, le daríamos un golpe sin querer y yo creo que se fué directo al water, que lástima, 6 años en la boca de mi hijo para acabar así,...

Cumplimos con la tradición y el Ratoncito Pérez vino de noche como debe ser, a las 4 de la mañana en pleno y maravilloso sueño un terremoto bajó las escaleras, mejor dicho, dos terremotos y empezaron a gritar el Ratoncito a venido, el susto fue tal que les mandé a la cama directos.

A la mañana siguiente apareció su abuela con una historia surrealista contando que el Ratoncito se equivocó de dirección y dejó 5€ en su casa para Tomy. Vaya tela,...



¿Pero os habéis preguntado de donde viene esta tradición?


Pues mira aquí lo tenéis, ¡La historia es graciosa y las tradiciones como tradiciones que son maravillosas!




Se dice que su origen comienza en un cuento escrito por un sacerdote jesuita, el Padre Luis Coloma (en 1894), a quien la Corona le encargó a él escribir un cuento para el rey Bubi I -como la Reina Doña María Cristina llamaba a su hijo, el futuro Alfonso XIII- que por entonces tenía 8 años y se le había caído un diente.
La historia dice que el ratón vivía con su familia dentro de una gran caja de galletas, en el almacén de la entonces famosa confitería Prast, en el número 8 de la calle del Arenal, en el corazón de Madrid, apenas a cien metros del Palacio Real. El pequeño roedor se escapaba frecuentemente de su domicilio y, a través de las cañerías de la ciudad, llegaba a las habitaciones del pequeño rey Bubi I y las de otros niños más pobres que habían perdido algún diente, despistando a los gatos, que siempre estaban al acecho.
En el 2003 el Ayuntamiento de Madrid rindió un homenaje a este personaje de leyenda, instalando una placa conmemorativa en el mismo lugar donde el padre Coloma situó la vivienda del roedor. La historia ha sido traducida a varios e idiomas y también ha tenido bastantes adaptaciones.
¿Ves? Es una historia bien tierna, en la que incluso tus hijos creen hasta hoy. Lo más lindo es que es una tradición que existe para calmar el posible dolor y el trauma que puede suponer la caída de un diente para algún niño.




Felices sueños,....





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