13 de julio de 2015

AQUELLOS MARAVILLOSOS VERANOS

                     



                       

              
Por desgracia no fui dotada de una memoria prodigiosa, una pena,... o quizás no, a veces la capacidad de olvidar las cosas malas que te va trayendo la vida es una gran bendición.

Pues como os iba diciendo antes de que me fuese por los cerros de Úbeda, tengo poca memoria, pero hoy sentada en mi sillita de playa veía a mis hijos pasarlo bien en el agua, en las rocas, sobre su tabla de surf, jugando a fútbol y bla bla bla y me ha venido a la memoria aquellos veranos de mi infancia en los que nos instalábamos en la Costa Brava con mis padres, y papá iba y venía cada día de su oficina, mientras mamá nos llevaba a la playa toooooodos los días durante tres meses en su pequeño Seat 850 blanco, jajaja que tiempos aquellos, recuerdo el viento de cada tarde, y viendo las fotos en blanco y negro me veo conguito y con el pelo rubio alborotado como una loca, fantástico.

Los días se sucedían siempre siguiendo el mismo patrón, en la playa nos encontrábamos con algunos amigos de Barcelona yo jugaba normalmente con una amiga y los que más recuerdo eran los días de olas en los que el traje de baño se nos llenaba de arena y nos reíamos hasta no poder más. Mi hermano y sus amigos se dedicaban a buscar un especie de conchitas que luego llevábamos a casa de nuestro amigo Pepe y allí las cocían y se las comían, pero lo que recuerdo pero que muy bien era la empresa de barquillos que había cerca de la casa de este amigo, el olor era maravilloso pero lo mejor era que algunos días nos daban los barquillos defectuosos, los feos vamos, los que no podían poner a la venta, me encantaban esos pequeños trofeos con los que nos íbamos a casa.

Este verano yo soy como mi madre, con algunas pequeñas diferencias, cambio Blanes por Sitges, yo no tengo que coger el coche para ir a la playa y aquí no hay viento cada tarde, pero en el fondo a pesar de estos pequeños cambios no ha cambiado mucho más. Me siento muy afortunada de poder pasar este verano con mis hijos. Ahorrando al máximo sin ningún esplai, y empezando a hacer los pagos para el siguiente curso, buf esto es un no parar,....

Mis conguitos ya duermen, mañana están con la abuela mientras yo estoy en clase, espero que cuando sean mayores recuerden este verano en que su mamá se enfadaba más de lo normal pero no se separó de ellos ni un minuto.


25 de junio de 2015

YETI


Muchos de lo que me leéis sabéis que tenemos un montón de gatos que han decidido vivir con nosotros, la mayoría o son recogidos de la calle, o adoptados de personas que no podían hacerse cargo o bien han nacido en casa. Yeti era uno de ellos, su madre una esquiva gata de mil colores vino a nosotros ya mayor y aunque se ha quedado en casa es muy difícil tocarla y menos aun cogerla, nos costó dos partos el poder operarla por fin y en el segundo de los partos, desapareció y al cabo de unas semanas nos llegó a casa con tres preciosos gatitos peludos, los tres diferentes y a cada cuál más bonito. 


El color miel fue adoptado por una chica, el blanco y negro, Fritz, sigue en la familia pero se ha ido a vivir a Barcelona con Bea, y a Yeti no tuvimos valor para darlo en adopción porque desde el primer momento vimos que iba a ser un gran gato,...


Hace dos semanas lo atropellaron al lado de casa, nosotros no estábamos en ese momento, el coche que lo atropelló lo dejó ahí tirado, y una buena persona se paró para quitarlo de la carretera, "no soporto ver como los coches pasan por encima de animales atropellados" me decía en el mensaje que me dejó en el móvil, Yeti llevaba una chapa con su nombre y mi teléfono,... el señor lo metió en una caja y dejó su collar al lado, nosotros lo recogimos e hicimos lo propio, cuando te dan una mala notícia como ésta no sufres por tí mismo, ni por como le vas a echar de menos, que os aseguro que también, sufres por como les vas a decir a tus hijos que su amigo ya no va a volver a casa,... 


Yeti no tenía ni un año y hubiese sido un gran gato, hoy después de dos semanas y mientras escribo el post, le echo de menos buscando mimos y poniendo su patitas peludas encima del teclado, y pienso en tonterías como que quizás no le hacía suficiente caso y por eso cruzó una calle que no debía cruzar,....

En fin me quedo con una frase de mi hijo Pepe: Mamá solo pensaremos en los buenos momentos que pasamos con él,...

No quiero parecer frívola, no quiero traspasar la barrera de la exageración, pero quién tiene animales sabe que se les quiere muchísimo, porque la compañía, los ratos de risas, el amor que te demuestran, es inexplicable, y aprovecho para todos aquellos que seáis de Sitges que no corráis por la Avenida del Viñet, porque aunque parezca una calle ancha no deja de ser una calle de un pueblo pequeño, por donde cruzan, adultos, niños y animales a partes iguales,....


Un beso pequeño Yeti estés donde estés,...


28 de mayo de 2015

LA TAQUERÍA


Hoy os quiero hablar de un Nice Place como la copa de un pino. Se trata del Restaurante la Taquería. Está en Barcelona y no hay que ser muy listo para intuir de que tipo de comida se trata, Mejicana.



Nos lo recomandaron unos mejicanos como uno de los más auténticos de la ciudad y allí que nos fuimos en viernes pasado. 


Está en el Passatge del Font, 5 muy cerca de la Sagrada Família en uno de esos pasajes mágicos que existen en Barcelona, en los que reina el silencio y un montón de sorpresas como el Restaurante la Taquería, tienen el Restaurante y justo enfrente una tiendita monísima donde encuentras un montón de productos mejicanos y las salsas más picantes que tu mente pueda imaginar.


La verdad es que no hice fotos de los platos, teníamos tanta hambre que ni me acordé, pedimos unos Nachos para empezar, buenísimos con un montón de queso, verdurita y lo más importante no picaban nada, te sirven un montón de salsas aparte para que te lo tomes a tu gusto.



De plato principal Alambre, con las mejores tortitas que he probado nunca,.... Como nos quedamos con hambre pedimos una especie de torta con carne y queso ideal niños, que no vinieron pero les llevaremos la próxima vez seguro y de postre unas natillas que no eran natillas pero que estaban más buenas aún.



Todo buenísimo, servido en unos platos de plástico muy sencillos pero que la final contienen auténtica comida mejicana servida por un personal simpático y amable como son ellos.

Si os gusta la comida mejicana no dejéis de ir porque merece la pena!!! 

¿Y los cuadritos de las paredes que os parecen?

Hasta la próxima!!!

14 de mayo de 2015

CUANDO TE EQUIVOCAS




Estoy tan nerviosa que no se como me saldrá este post, lo cierto es que me acaba de pasar algo surrealista, yo siempre digo que cuando era más joven en conducía como una loca con esos nervios como si el que va delante siempre tiene la culpa de algo y no conduce a tu gusto, cuando tienes hijos o maduras esas tonterías se acaban y te das cuenta de que ir tranquila es la mejor opción porque total te vas a ahorrar muchos problemas y muchos disgustos.

Pero cuando te encuentras a una mujer al volante, y no porque fuese mujer es que lo era y punto, que está intentando hablar por el teléfono móvil y conducir a la vez pero no sabe, vamos que hay personas que aún y estar prohibido lo hacen y no se nota en su conducción para nada, yo no soy de esas personas cuando conduzco tengo que hacer una sola cosa, vamos que soy muy tío en estos casos, lo asumo, y procuro no mezclar las dos cosas. 

Pues el personaje iba dando tumbos de un lado al otro a una velocidad no máxima de los 30 kilometros hora, le he tocado el claxon, no te creas que ha parado, ella tranquila con su conducción temeraria y "palante" un motorista en un cruce que se le ha puesto al lado también la ha mirado raro y le ha hecho gestos de que vaya tela pero nada.

Pues la hemos llevado delante hasta casi nuestro destino y cuando nos hemos deshecho de ella con la rabia he acelerado el coche más de la cuenta, lo reconozco, y entonces otra loca que estaba a punto de aparcar su coche ha empezado a gritarme en medio de la calle, me ha insultado, amenazado y dicho de todo, y lo peor es que tenía razón en este caso he entrado demasiado rápido en la calle pero francamente no me aptecía bajarme del coche y explicarle todo el rollo de la otra señora, así que mientras nos gritaba a mis hijos y a mi en medio de la calle yo he hecho como si no la oyese y cuando ha entrado en descalificativos personales pues francamente ya he entendido que poco tenía que hacer.

El caso es que la que se siente mal soy yo, mi hijo pequeño se ha puesto a llorar, en fin que creo que es en parte injusto pero hay gente que actúa como si estuviese sola en la tierra, le importa un pepino el resto de personas que habitan a su alrededor y ponen en peligro su vida y la de los demás, y sobretodo sacan de quicio al resto del mundo como ha sido mi caso, porque como he dicho al principio yo ya no corro ni entiendo a los que lo hacen, pero encontrarte a personas así por el mundo hace que te pongas muy nerviosa, y repito reconozco mi parte de culpa.

Pues eso, cuando vuelva mi hijo de su extraescolar le pediré perdón, para que entienda que lo que he hecho está mal, que correr siempre está mal y espero que lo entienda para que, cuando el conduzca no se ponga nervioso con nadie por burro que sea ni intente hacerse el chuleta delante de nadie.



30 de abril de 2015

MI VOZ EN OFF

¡Hola!

La emoción me invade porque hoy os quiero hablar de un nuevo Blog, algunos de vosotros sabéis que me estoy formando o reformando como actriz de doblaje, pues sí, hace unos años, muchos, demasiados, estuve ya en este mundo estudié, me formé y de aquello salieron algunos trabajitos, pero como era la época en la que tenía que estudiar porque si no iba a ser una inútil en la vida pues me decidí a estudiar una carrera que no tenía nada que ver, y hasta ahora, en que la vida me ha vuelto a poner en la senda en la que quiero estar y de aquí ya no me muevo.

¿Os habéis preguntado alguna vez si lo que hacéis en la actualidad es realmente lo que queréis ser de mayor? Pues deberíais porque todos merecemos hacer aquello que nos hace felices, no vale tener un trabajo que nos hace felices a medias, no valen excusas, no vale conformarse, hay que ir a por todas sin discusión, y sino se consigue pues almenos lo habremos intentado pero no nos habremos quedado con el, ¿y si? de siempre que ya cansa, ¡la verdad!

Pues en eso estoy, estudio algo que me apasiona y eso no tiene precio, encima tengo tantas ganas que lo voy a intentar con todas mis fuerzas y a mi alrededor todo el mundo me anima para que no lo deje y por si fuera poco tengo mucho más tiempo que antes para disfrutar de mi familia, así que no puedo pedir más.

Entre esas personas que me animan está mi querida Beota, esa niña fea que se entusiasma conmigo cuando le enseño mis grabaciones, que lo quiere ver todo y no se olvida de nada, y gracias a ella que me ayuda siempre que se lo pido y puede tengo otro Blog. Se llama Mi Voz en Off, (Podéis clickar en el nombre para ir directamente) y será un blog en el que exclusivamente hablaré de anécdotas y cosas curiosas que me pasan y vivo desde que he empezado el curso. 

Espero que os guste y que lo paséis bien leyéndolo, esa es mi única intención dejar en una carpetita todas las cosas buenas que me están pasando, para que dentro de un tiempo pueda leer todo lo que escribí y recordarlo, y entonces espero ser Actriz de Doblaje o quizás no pero recordarme a mí misma que lo intenté con todas mis fuerzas y durante ese tiempo fui muy feliz.



17 de abril de 2015

EXCUSAS






La vida es una continua excusa. Almenos la mía. Cada dos semanas tengo sesión con mi Coach en LHH, he tenido mucha suerte porque es una mujer excepcional, ella es inasequible al desaliento, cuando tengo un bajón y normalmente hablando de mí los suelo tener, no cesa en su empeño por hacerme llegar al orígen del problema y la mayoría de las veces llegamos a una excusa.

Nos pasamos la vida diciendo, si no trabajase haría esto y aquello, si tuviese más dinero me compraría esto o aquello, si tuviera más tiempo, bla bla, excusas y nada más que excusas.

Yo ahora no trabajo, y si bien es cierto que he empezado a hacer cosas que antes no podía hacer, hay otras de esas muchas cosas que siguen formando parte de una larga lista de cosas pendientes, me enfado conmigo misma y empiezo a hacer una lista de esas cosas, las escribo y marco con una X las que ya están hechas, así me obligo a hacerlas, como ahora, los niños ven una peli y yo escribo, es viernes por la tarde no les voy a pedir mucho más, que descansen. Yo podría ver esa peli mala malísima que están viendo pero hoy me he dicho, ¡pues no! ¡escribe! adelanta el próximo post, ¡que demonios! 

Sacúdete la vagancia de encima y aprovecha este preciado tiempo que tienes para escribir, al fin y al cabo es una de las cosas que más me pueden gustar. 

Por delante un fin de semana lleno de planes pero en casa, voy a escribir todo lo que pueda, adelantaré el proyecto de costura que tengo entre manos, tenemos que trasplantar el mini huerto al huerto definitivo, leeré textos  para poner en práctica las clases de doblaje, y el lunes me haré un planning de todo lo que me queda por hacer. Que mi coach no vuelva a decirme que pongo excusas para todo, en realidad nunca me lo dice, pero yo se que es donde ella quiere hacerme llegar. ¡Que lista es!

Cuánto tiempo somos capaces de aprovechar o cuánto tiempo somos capaces de perder, depende de nosotros mismos, nadie nos va a ayudar a vencer la pereza, ¿pero no es una pena perder ese preciado tiempo que se nos ha dado?

¡No más excusas!


14 de abril de 2015

LA MENTE DE UNA MUJER


A veces me duele el cerebro de ser mujer. Estoy segura que muchas de las mujeres que leéis mi blog me habréis entendido con estas simples 9 palabras, dicen que andar o correr despeja la mente pero en mi caso aún me lía mucho más, soy capaz de darle tantas vueltas a una misma cosa que vuelvo a casa más liada que antes, a ratos la música despeja si la canción es de esas lentas que te hace sentir algo especial, pero no todas son así.

La capacidad de una mujer para darle vueltas a una misma cosa es insuperable, sea por un tema de trabajo, de amor, de la família o económico lo complico todo en mi mente, hasta que llega un momento en el que necesito parar, respirar y sacar esos malos pensamientos de mi cabeza para seguir adelante, o mejor aún al día siguiente siempre se ven  las cosas desde una perspectiva diferente, mucho más simple.

A veces en conversaciones con amigas ellas te ayudan a relativizar todos esos pensamientos raros que se intalan en nuestra mente. Yo sin ir más lejos soy una persona que huye de los confictos con otras personas, no me gusta discutir y me afecta por encima de todo. Tras una discusión con quien sea me puedo pasar los dos días siguientes dándole vueltas y vueltas, que habría tenido que decir, porqué no lo hice, como puedo ser tan tonta, y entonces de repente esa angustia pasa y lo único que sacas en claro es que ya no vas a discutir nunca más con esa persona.

En los temas del amor también tela, cuando era adolescente me podía pasar horas en el balcón de mi casa esperando a que el chico que me gustaba pasase por mi calle subido en su moto con la intención ¿de qué? pues aún 25 años después no lo he descubierto pero supongo que en aquella época cuando queríamos lo hacíamos con todas sus consecuencias y hoy en día aún sigo pensando quién era ese chico porque la verdad que no me acuerdo, ahora desde la distancia de una mínima madurez aquellas tonterías te hacen reír pero en aquél momento no había momento de descanso, sentías la necesidad de ver a ese chico estuvieses donde estuvieses, aquellos amores de juventud maravillosos que nos convierten en las personas que somos ahora.

Ahora las chicas de hoy deben pasarse horas mirando su móvil esperando a ver si el chico que les gusta está en línea o escribiendo, ha cambiado un poco el panorama pero seguro que las muy pavas como yo lo siguen pasando igual de mal que yo mirando por el balcón todas las motos que pasaban por debajo de mi casa.


26 de marzo de 2015

I´M RUNNING




Paseando por el Mercado de St. Antonio de Barcelona un domingo cualquiera, un libro se me echó encima y no pude no comprarlo, se titula CORRER EN FEMENINO no es que el título me guste, no lo entiendo porque no veo yo diferencia entre correr en femenino o en masculino pero al parecer sí la hay. El libro de un rosa chicle vistoso se ve y no pude negarme a comprarlo.

Es un libro escrito por Alexandra Heminsley una periodista inglesa y Freelance bastante conocida en su país, el libro no cuenta otra cosa que no sea como la propia autora se aficiona a correr, los temores de las primeras salidas y como poco a poco se va enganchando a este deporte que gana adeptos a millones.

Yo había corrido, me aficioné a correr en Estados Unidos, en Montana, en el Glacier National Park unos de los lugares más bonitos de la tierra gracias a mi amiga del alma que ya por aquél entonces corría. Corríamos por las extensas llanuras de Montana muchas tardes, solíamos decir que un día nos raptarían y nos cortarían en  trocitos y nunca más se supo, pero nunca nos pasó nada porque la gente de Montana es buena gente.

Después seguimos corriendo en Avoriaz el segundo lugar más bonito de la tierra y una preciosa estación de esquí en invierno, pasamos allí un invierno y un verano y durante el verano también salíamos a correr. Cuando esos dos episodios de mi vida pasaron dejé de correr hasta ahora y sí resulta que vivo en el tercer lugar más bonito de la tierra, Sitges ¿porque no voy a correr aquí? sería tonta y más ahora que tengo más tiempo que antes.

PRIMERA SALIDA

El reto es simple, 5 minutos, pero cinco minutos en los que pasas de andar a correr, ese paso aparentemente tan simple no lo es, andando tu cuerpo está en calma pero cuando corres todo bota, y más en mi caso en el que hay muchas cosas que sobran, por no utilizar la palabra grasa. El objetivo de casa al paseo y volver, salgo de casa habiendo estirado, con las llaves y el mini reloj cronómetro de uno de mis hijos a 0, y empiezo a trotar, tu cuerpo de repente experimienta un cambio y parece que acabas de hacer un montón de kilómetros en lo que miras el cronómetro y has corrido 2,5 minutos, ¿como? ¡¡¡ si me voy a morir!!! paro, respiro, vuelvo a recuperar y vuelvo a correr, y hasta que el crono dice 5 minutos!!! Bien!! Objetivo del día cumplido!

SEGUNDA SALIDA

El reto es menos simple pero conseguible, 10 minutos, empiezo minuto y medio sin parar, las piernas duelen y la respiración se vuelve loca y siempre recuerdo lo mismo, me gustaba correr acompañada porque sola me aburría como una ostra y con alguién al lado podía ir hablando, y ahora pienso ¿como podía yo correr y hablar al mismo tiempo si ahora no aguanto ni un minuto seguido. Voy parando el crono cada vez que paro y camino, me refugio en el lado contrario al mar porque no quiero que nadie vea como me bota cada parte fofa de mi cuerpo, voy muy abrigada y tengo calor, pero si me quito el polar no tengo dónde meter el móvil y la música es lo único que me anima a continuar, Spotify a mi lado con un montón de canciones demasiado románticas para la ocasión. Cuando empiezas a correr te vas poniendo pequeñas metas del tipo, hasta el pintor que pinta la casaza de primera línea del paseo y paro, hasta la caca de perro y paro, hasta que pase esta pareja y paro, y así vas cumpliendo el objetivo del día, porque no hay dinero para pagar un entrenador personal que te diga: ¡un poco más y paramos! ¡muy bien, eres una campeona! ¡lo vas a conseguir con esfuerzo! La caca de perro no te anima una lástima,....pero es lo que hay, yo lo conseguiré a lo pobre.

TRAS EL SEGUNDO DÍA

Tengo que parar porque mis quehaceres cotidianos me obligan a ir a Barcelona, y a la vuelta resulta que es como si volvieses a empezar de nuevo, como si esos dos días anteriores en los que te has dejado la vida para conseguirlo no hubiesen significado nada.

TRAS UNOS CUÁNTOS DÍAS DE MAL TIEMPO

Y parón total tengo que plantearme el volver a empezar. Nos vamos cuatro días a la montaña con dos amigas locas que se han puesto a correr como si no hubiese un mañana, les voy a pedir que me entrenen, y a la vuelta el buen tiempo nos va a invadir porque la primavera ya no puede tardar y ya no habrá marcha atrás.

Y esta es la historia de una ex-corredora que quiere volver a correr. 






5 de marzo de 2015

ESE GRAN HOMBRE



                 




Ayer como cada Lunes mis padres vinieron de Barcelona a Sitges para pasar la tarde con sus nietos, a menos que tengan algún viaje, nunca fallan, siempre están ahí, ver la cara de mis hijos al verlos al salir del colegio semana tras semana, me hace feliz, y siento que cada minuto que pasen con sus abuelos es una experiencia positiva aprendida. Ellos solo vienen para lo bueno, nunca para cosas malas, pero no os hablaré de lo bueno que es que compartan su vida con sus abuelos, os hablaré de mi padre. Siempre leo cosas sobre madres, lo importantes que son, la conexión con los hijos y claro que es así pero cuando miro atrás no recuerdo nada importante en mi vida, ningún momento en el que no hayan estado los dos.

Recuerdo que cuando era pequeña él me desenredaba el pelo porque mi madre no tenía tanta paciencia y me pegaba tirones, recuerdo como me ayudaba con los deberes sobretodo si tenían que ver con líneas, le veo en la cocina cortando verduras, recogiendo la mesa y sobretodo le veo arreglándolo todo.

Ayer le pedí si podíamos mirar las ruedas de las bicicletas de los niños, las dos ruedas traseras pinchadas, y no se negó, él nunca se niega a ayudar, le miraba mientras sacaba las ruedas de su sitio, ¿porque saben hacer estas cosas, quién les ha enseñado? y no solo eso, después saben colocarlas de forma correcta y se dan cuenta cuando no lo están. Yo no sabría por donde empezar,... le miraba, buscar el pinchazo lentamente, sumergiendo la cámara trocito a trocito en agua, marcando el pinchazo con un rotulador, con paciencia, sin prisas, tenía un objetivo que cumplir y pasito a pasito lo acabó, sus manos llenas de la suciedad de la propia bicicleta, ¿qué importa eso? se limpian.

Mi padre es una persona excepcional, delineante de profesión, nunca ha dejado nada por imposible, cualquier cosa que le he pedido siempre ha sido capaz de arreglarla, ahora hay un helicóptero teledirigido de los niños que se le resiste pero no desiste, hasta que no vuelva a volar no va a descansar. Su tesón no tiene fin y esa cualidad hace que me sienta orgullosa de ser su hija, buena persona, mejor padre, siempre intentaba hablar antes de gritar, largas conversaciones hemos tenido, yo soy igual que él , el carácter porque la maña para arreglarlo todo no se quién se la ha llevado pero desde luego su hija no.

Y ahora jubilado le veo sin un momento para aburrirse, gimnasio, libros, viajes, y cuando paseamos por el paseo de Sitges y aún se coge de la mano de su mujer, mi madre, pienso: yo de mayor quiero ser como ese hombre, no podría sentirme más afortunada por tener el padre que tengo. 

Me encanta ver a esas parejas que aún pasean de la mano, y siempre pienso: cuántas veces habrán tenido ganas de mandarlo todo al traste, cuántas veces habrán querido tirar la toalla y acabar con su matrimonio, pero no lo hacen, porque si hay amor, respeto y paciencia todo pasa. Y por eso justamente mis padres aún pasean cogidos de la mano como si el tiempo no hubiese pasado.

Porque si alguien merece estar en la Sección Hombres de este blog ese es mi padre. Te doy las gracias, sin saber si algún día leerás esto por haberme dado la vida, la educación, las ganas de vivir y el lado bueno de las cosas, porque mientras estés cerca nunca nunca sentiré miedo: Gràcies Pare.








19 de febrero de 2015

ESA PRIMERA VEZ


Pues sí este fin de semana pasado hemos ido por primera vez a esquiar, los niños porque yo ya se pero francamente no me veo con ánimo de calzarme unos esquíes de nuevo. El caso es que yo sabía claramente que el día que los probasen sería mi perdición porque tenía muy claro que les iba a gustar, y no me equivocaba y eso que en el primer momento pónte botas, coge los esquíes los palos, el casco, los guantes, pensé Ay madre que estos se me echan atrás,...



Pero no me defraudaron, son niños deportistas por naturaleza eso está claro y en el primer momento en que pusieron la bota en las fijaciones de los esquíes empezaron a moverse como si los hubiesen llevado siempre. Resulta muy curiosa la capacidad de un niño para aprender cosas nuevas, cuando yo empecé a esquiar ya no era una niña y nunca aprendí con la confianza de un niño pequeño. En cambio ellos, en dos horas bajaban las pistas como si lo hubiesen hecho toda la vida y creo que es porque ellos no sienten algo que yo sí sentía cuando aprendí a esquiar, se llama miedo.


Los niños no saben cuál es el significado de esa palabra cuando se trata de aprender cosas nuevas, si es para subir al piso de arriba con la casa a oscuras ya es otra cosa, pero para tirarse por una pendiente, cero miedo. Maravilloso sería que los adultos nunca tuviesemos miedo a nada, pero no nos engañemos el miedo da mucho dinero y la sociedad te inclina hacia el miedo en cuánto pones la televisión, lees un periódico o vas por una carretera. El adulto vive con miedo cada día de su vida, tiene miedo por si alguién hace daño a su familia, tiene miedo a la enfermedad, miedo a la muerte, en fin conforme vas creciendo pierdes esa cualidad de no sentir miedo a nada y en el fondo entras en esa horrible rueda.


Ir a la nieve, cambiemos de tema, siempre es una buena idea, pasada la pereza que da la logística que comporta el viajar en invierno, una vez estás en el sitio, todo va sobre ruedas. Cualquier rincón si está de color blanco es una nueva aventura que nos espera, nada más llegar Tomy se pegó un resbalón en una placa de hielo y le salió un chichón que me asustó y todo (ya estamos con el miedo), pero al cabo de cinco minutos a él se le había olvidado y a mi al cabo de diez.


El primer día esquí y el segundo  - mamá mamá vamos a tocar la nieve - así que cogimos la carretera y allí donde encontramos una preciosa extensión cubierta de nieve allí paramos. Primero pensaron en hacer un muñeco de nieve pero después se decantaron por un iglú, fueron cogiendo de los alrededores trozos de nieve y los fueron colocando formando una pared circular, les quedó muy chulo como véis en las fotos hasta que decidieron cubrirlo, ahí se nos fué directamente al suelo y nuestra precioso iglú quedó reducido a un montón de nieve. Pero y lo bien que lo pasaron, hacía un sol fantástico que calentaba a los sufridos padres que mirabamos a los improvisados arquitectos.


En fin que ha sido un fin de semana fantástico, todo gracias a fantásticas amigas que se ofrecen a viajar contigo a la nieve, abrirte su casa y en definitiva querer a mis hijos como si fuesen suyos. No podría haber escogido una madrina mejor para mi hijo,...

29 de enero de 2015

MADRES






Vía 


Hoy reflexiono sobre dos artículos que he leído en dos blogs muy distintos, el primero es uno de mis blogs preferidos, Baballa, una mujer sorprendente que me maravilla por su sonrisa, leer su blog es una inyección de buen rollo siempre y tiene un don porque sus días tienen 54 horas no 24 como el del resto de seres humanos, sinó es que es imposible hacer todas las cosas que es capaz de hacer.

La primera Lucía reflexiona sobre si alguna vez nos hemos preguntado si somos buenas o malas madres, porque una madre le dice que se siente mal porque no pasa tiempo suficiente con sus hijos porque trabaja muchas horas, y Lucía resume muy claramente en que se basa según ella el ser una buena madre y que lo que para una significa educar de una cierta manera para otras no tiene porqué significar lo mismo pero una manera no es ni mejor ni peor que la otra.

Yo creo que cualquier buena madre se pregunta en algún momento algo así, yo sin ir más lejos, que reconozco que tiendo a gritar más de la cuenta, cada vez que lo hago me arrepiento y reconozco que no es la mejor manera, pero es que a veces me sacan de mis casillas con sus afirmaciones, su poco interés por las cosas, cuando no son capaces de valorar todo lo que tienen, en fin un montón de situaciones que seguro también habéis vivido en alguna ocasión.

Y de repente en otro blog, leo un artículo que habla sobre lo que provoca en los niños que les gritemos y como evitarlo, y pienso: pedid y se os dará.

Comparto con vosotros el artículo entero, que es de esta página web, me ha parecido fantástico, de hecho en su blog tienen un montón de artículos muy interesantes que os animo a leer, y he hecho el firme propósito de esforzarme por no gritar y en definitiva perder los nervios, decir las cosas una sola vez y el que quiera hacer caso que lo haga y el que no se quedará a mitad del camino en un montón de cosas pero yo tranquila, muchos besos y abrazos como siempre pero se acabó el gritar.

5 razones para dejar de gritar a tus hijos y 10 claves para conseguirlo
05/01/2015 BY MIREIA NAVARRO

La mayoría de los padres piensan que deberían dejar de gritar a sus hijos pero luego, sin darse ni cuenta, se sorprenden a sí mismos recurriendo una y otra vez al grito. Parece que nuestros hijos no obedecen hasta que, hartos de repetir la misma orden, se la gritamos. Es verdad que el grito llama su atención en un primer momento, pero a la larga dejará de tener efecto y entonces ¿qué haremos? ¿Gritar más fuerte, gritar más rato, vivir a gritos?

¿Es posible educar sin gritar?

Evidentemente sí. De hecho debería ser nuestra elección. Nuestros hijos han aprendido a no obedecer hasta que nos ven realmente enfadados y este es un mal hábito que han adquirido. Por lo tanto, es un hábito que debemos hacer desaparecer y generar uno más saludable. Gritar entrena a nuestros hijos a no escuchar hasta que se les levanta la voz. Cuanto más lo usamos, más los entrenamos y más nos costará que obedezcan sin necesidad de gritar.

Dejar de gritar no es fácil porque supone tener un gran autocontrol sobre nuestras emociones sobre todo de la ira y la rabia que nos genera ver la desobediencia diaria en nuestros hijos. Es un entrenamiento que lleva tiempo. Primero sabremos frenarnos al minuto de estar chillando, pero poco a poco, seremos capaces de frenar antes de empezar a gritar, es cuestión de proponérselo, es cuestión de añadirlo a la lista de objetivos del 2015.

Y para que vosotros hagáis como yo y pongáis este deseo en vuestra lista, os voy a dar 5 razones para dejar de gritar a vuestros hijos que os convencerán:

Gritar convierte a los niños en sordos

Cualquier explicación o aprendizaje que queramos darles con el grito será inútil, porque los oídos de nuestros hijos se cierran automáticamente después de oírlo. Después de una interacción negativa nadie está dispuesto a escuchar con verdadera atención y con ganas de aprender y mejorar, eso solo se consigue con interacciones positivas. Si queremos hacer mejores a nuestros hijos, no lo conseguiremos a gritos.

Gritar no ayuda a gestionar las emociones

Nosotros somos un ejemplo de comportamiento de nuestros hijos. Cuando perdemos el control y gritamos, lo que les enseñamos es a gestionar la ira y la rabia con agresividad. Conseguiremos unos adolescentes llenos de rabia que gritan y pierden el control delante de la explosión de emociones que se tiene en esa etapa evolutiva. Si nosotros ayudamos a nuestros hijos a gestionarlo de otra manera, con autocontrol, con calma, hablando abiertamente de las emociones en casa, ellos aprenderán a dar respuestas más adecuadas a la ira y a la rabia. Si oyes gritos aprendes a gritar.

Gritar asusta a nuestros hijos

Ellos sienten miedo al principio y después rabia e impotencia. ¿Es miedo lo que queremos que sientan nuestros hijos? Seguro que no, nuestra intención cuando gritamos es que obedezcan, que aprendan, que hagan lo correcto, que nos respeten, etc… pero no queremos provocarles miedo. Por lo tanto, con nuestra actitud no conseguimos el efecto que queremos: el respeto se gana respetando, la obediencia se gana con paciencia, los aprendizajes requieren un tiempo y un esfuerzo y que hagan lo correcto dependerá en gran medida de nuestro propio comportamiento.

Gritar los aleja

Cada vez que les gritamos, ponemos una piedra de un muro que nos separa. Perdemos autoridad positiva, perdemos respeto, perdemos comunicación, ganamos distancia, ganamos frialdad en las relaciones, ganamos más gritos y ganamos malestar emocional.

A más gritos, menos autoestima

Educar a gritos tiene un efecto nefasto sobre la autoestima de nuestros hijos. Lejos de sentir que estamos orgullosos de sus logros y sus esfuerzos, lo que sienten es que nunca están a la altura, hagan lo que hagan, siempre aparecen los gritos y borran cualquier sentimiento de haber hecho algo bien.


Pero ¿Cómo conseguimos dejar de gritar?


Adquirir un compromiso

Será como un pacto de familia donde nos comprometemos a dejar de gritar y a hablar con respeto. Diremos a nuestros hijos que estamos aprendiendo a hacerlo y que nos tendrán que ayudar, que es probable que cometamos errores pero que si tienen paciencia cada vez lo haremos mejor.

Nuestro trabajo como padres es controlar nuestras emociones

Con el manejo de nuestras emociones les enseñamos a controlar las suyas. Si somos un buen ejemplo, ellos serán mejores. Por lo tanto, debemos empezar a trabajar con nuestras emociones, lo que sentimos, lo que transmitimos y como lo controlamos. Es un entrenamiento que requiere tiempo y esfuerzo.

Recordar que los niños deben actuar como niños

Son cientos las veces que he oído decir a los padres en consulta:

Es que tengo que repetirle mil veces que se vista. Cada mañana es la misma historia. Está claro que le gusta verme enfadado/a
¿Cuántos años tiene su hijo/a?
Cinco años. Yo creo que ya sabe lo que debe hacer pero solo piensa en jugar.
Ante esto, yo siempre digo lo mismo: lo que realmente me preocuparía es que usted se sentara en esa silla y me dijera que su hijo/a de cinco años se viste solo/a cada mañana sin necesidad de que usted le recuerde lo que debe hacer. Porque entonces seguro que habría algún problema. Los niños deben jugar, es lo que les toca a esa edad y nosotros somos los encargados de recordarles cada día sus obligaciones. Es nuestro trabajo de padres. Si nuestro jefe nos dijera que cada día tenemos que recordar al conserje que debe encender la luz, lo haríamos a diario, sin pensar si el conserje lo debería hacer por si solo o no. Pues con nuestros hijos es lo mismo, cada día debemos recordarles las mismas cosas hasta que adquieran el hábito y entonces tendremos que recordarles las siguientes. Es un trabajo que nunca acaba.



Dejar de reunir leña

Cuando tienes un mal día, cualquier chispa encenderá el fuego. Date un momento, haz algo que te haga sentir mejor y deja de reunir leña para el fuego. En algún momento tienes que parar.

Ofrecer empatía cuando tu hijo expresa cualquier emoción

Cualquier emoción, buena o mala, debe ser escuchada. Para mostrar empatía debemos hacer entender a nuestro hijo que entendemos cómo se siente. Así aprenderán a aceptar sus propios sentimientos que es el primer paso para aprender a manejarlos. Una vez que los niños pueden manejar sus emociones, podrán manejar también su comportamiento.



Trata con respeto a tu hijo

Cuando los niños son tratados con respeto sienten más ganas de portarse bien y de tratar con respeto a los demás. Simplemente debes entender que tu hijo merece tu respeto más que cualquier otra persona.

Cuando te enojas, STOP

Para, cierra la boca. No hagas nada ni tomes decisiones. Respira hondo. Si ya estás gritando para en medio de la frase. No sigas hasta que no estés tranquilo. Hablar, castigar o actuar cuando uno está enojado aumenta notablemente la probabilidad de tomar malas decisiones, de gritar en vez de hablar, de usar castigos exagerados y poco educativos y actuar de manera desproporcionada.  Le invitamos a leer nuestro post las 10 claves para usar bien el castigo.

Respira y date cuenta de tus sentimientos

Cuando te enfades con tu hijo/a y sientas ira y rabia, aléjate de la situación si es posible y respira. Lávate la cara y piensa en lo que hay debajo de esa ira que suele ser miedo, tristeza y decepción. Date un espacio para sentirlo y llora si así lo sientes, después verás como la ira desaparece.

Encuentra tu propia sabiduría

Analiza la situación de manera objetiva. Ahora que ya no sientes ira, será más fácil. Piensa en qué quieres conseguir y cuál es la mejor manera de hacerlo. Quieres que tu hijo te obedezca, ten paciencia y repite la norma las veces que haga falta, incluso ayúdale físicamente a hacerlo, cógele de la mano y guía sus pasos. Quieres que tu hijo te respete, enséñales con el ejemplo. Quieres educar bien a tu hijo, hazlo desde el reconocimiento y desde el afecto no desde los gritos y los castigos. Fija tus objetivos y fija también tus pasos. Los aprendizajes requieren tiempo y paciencia, tu hijo no lo puedo aprender todo a la primera, más bien es al contrario, no aprenderá nada a la primera.

Adopta medidas positivas, busca un lugar tranquilo

todos hemos vivido esos momentos de tensión en casa, momentos que generan un gran malestar emocional y que cada movimiento no hace más que aumentar la tensión. Unos gritan, otros lloran, nadie hace lo que debe hacer y parece que nada puede parar esa ira. ¿Qué podemos hacer?

Pide a tu hijo un time-out: tiempo fuera. Uno en cada sitio hasta que se desvanezca la ira.
Pídele disculpas.
Ayuda a tu hijo a gestionar la rabia que siente, que se sienta comprendido, explícale que tú también te sientes así a veces.
Busca un lugar tranquilo donde esconderos, debajo de una gran sábana para dejar pasar de largo la ira y la rabia.
Lee un cuento tras otro, hasta que se desvanezca la rabia.
A veces, basta con dar un paso para ayudar a nuestro hijo a que se sienta mejor para que la ira desaparezca.

Ayudando a nuestros hijos a gestionar bien sus emociones, aprenderemos mucho de las nuestras y seguro que esto nos hará a todos mucho mejores.