19 de febrero de 2015

ESA PRIMERA VEZ


Pues sí este fin de semana pasado hemos ido por primera vez a esquiar, los niños porque yo ya se pero francamente no me veo con ánimo de calzarme unos esquíes de nuevo. El caso es que yo sabía claramente que el día que los probasen sería mi perdición porque tenía muy claro que les iba a gustar, y no me equivocaba y eso que en el primer momento pónte botas, coge los esquíes los palos, el casco, los guantes, pensé Ay madre que estos se me echan atrás,...



Pero no me defraudaron, son niños deportistas por naturaleza eso está claro y en el primer momento en que pusieron la bota en las fijaciones de los esquíes empezaron a moverse como si los hubiesen llevado siempre. Resulta muy curiosa la capacidad de un niño para aprender cosas nuevas, cuando yo empecé a esquiar ya no era una niña y nunca aprendí con la confianza de un niño pequeño. En cambio ellos, en dos horas bajaban las pistas como si lo hubiesen hecho toda la vida y creo que es porque ellos no sienten algo que yo sí sentía cuando aprendí a esquiar, se llama miedo.


Los niños no saben cuál es el significado de esa palabra cuando se trata de aprender cosas nuevas, si es para subir al piso de arriba con la casa a oscuras ya es otra cosa, pero para tirarse por una pendiente, cero miedo. Maravilloso sería que los adultos nunca tuviesemos miedo a nada, pero no nos engañemos el miedo da mucho dinero y la sociedad te inclina hacia el miedo en cuánto pones la televisión, lees un periódico o vas por una carretera. El adulto vive con miedo cada día de su vida, tiene miedo por si alguién hace daño a su familia, tiene miedo a la enfermedad, miedo a la muerte, en fin conforme vas creciendo pierdes esa cualidad de no sentir miedo a nada y en el fondo entras en esa horrible rueda.


Ir a la nieve, cambiemos de tema, siempre es una buena idea, pasada la pereza que da la logística que comporta el viajar en invierno, una vez estás en el sitio, todo va sobre ruedas. Cualquier rincón si está de color blanco es una nueva aventura que nos espera, nada más llegar Tomy se pegó un resbalón en una placa de hielo y le salió un chichón que me asustó y todo (ya estamos con el miedo), pero al cabo de cinco minutos a él se le había olvidado y a mi al cabo de diez.


El primer día esquí y el segundo  - mamá mamá vamos a tocar la nieve - así que cogimos la carretera y allí donde encontramos una preciosa extensión cubierta de nieve allí paramos. Primero pensaron en hacer un muñeco de nieve pero después se decantaron por un iglú, fueron cogiendo de los alrededores trozos de nieve y los fueron colocando formando una pared circular, les quedó muy chulo como véis en las fotos hasta que decidieron cubrirlo, ahí se nos fué directamente al suelo y nuestra precioso iglú quedó reducido a un montón de nieve. Pero y lo bien que lo pasaron, hacía un sol fantástico que calentaba a los sufridos padres que mirabamos a los improvisados arquitectos.


En fin que ha sido un fin de semana fantástico, todo gracias a fantásticas amigas que se ofrecen a viajar contigo a la nieve, abrirte su casa y en definitiva querer a mis hijos como si fuesen suyos. No podría haber escogido una madrina mejor para mi hijo,...

29 de enero de 2015

MADRES






Vía 


Hoy reflexiono sobre dos artículos que he leído en dos blogs muy distintos, el primero es uno de mis blogs preferidos, Baballa, una mujer sorprendente que me maravilla por su sonrisa, leer su blog es una inyección de buen rollo siempre y tiene un don porque sus días tienen 54 horas no 24 como el del resto de seres humanos, sinó es que es imposible hacer todas las cosas que es capaz de hacer.

La primera Lucía reflexiona sobre si alguna vez nos hemos preguntado si somos buenas o malas madres, porque una madre le dice que se siente mal porque no pasa tiempo suficiente con sus hijos porque trabaja muchas horas, y Lucía resume muy claramente en que se basa según ella el ser una buena madre y que lo que para una significa educar de una cierta manera para otras no tiene porqué significar lo mismo pero una manera no es ni mejor ni peor que la otra.

Yo creo que cualquier buena madre se pregunta en algún momento algo así, yo sin ir más lejos, que reconozco que tiendo a gritar más de la cuenta, cada vez que lo hago me arrepiento y reconozco que no es la mejor manera, pero es que a veces me sacan de mis casillas con sus afirmaciones, su poco interés por las cosas, cuando no son capaces de valorar todo lo que tienen, en fin un montón de situaciones que seguro también habéis vivido en alguna ocasión.

Y de repente en otro blog, leo un artículo que habla sobre lo que provoca en los niños que les gritemos y como evitarlo, y pienso: pedid y se os dará.

Comparto con vosotros el artículo entero, que es de esta página web, me ha parecido fantástico, de hecho en su blog tienen un montón de artículos muy interesantes que os animo a leer, y he hecho el firme propósito de esforzarme por no gritar y en definitiva perder los nervios, decir las cosas una sola vez y el que quiera hacer caso que lo haga y el que no se quedará a mitad del camino en un montón de cosas pero yo tranquila, muchos besos y abrazos como siempre pero se acabó el gritar.

5 razones para dejar de gritar a tus hijos y 10 claves para conseguirlo
05/01/2015 BY MIREIA NAVARRO

La mayoría de los padres piensan que deberían dejar de gritar a sus hijos pero luego, sin darse ni cuenta, se sorprenden a sí mismos recurriendo una y otra vez al grito. Parece que nuestros hijos no obedecen hasta que, hartos de repetir la misma orden, se la gritamos. Es verdad que el grito llama su atención en un primer momento, pero a la larga dejará de tener efecto y entonces ¿qué haremos? ¿Gritar más fuerte, gritar más rato, vivir a gritos?

¿Es posible educar sin gritar?

Evidentemente sí. De hecho debería ser nuestra elección. Nuestros hijos han aprendido a no obedecer hasta que nos ven realmente enfadados y este es un mal hábito que han adquirido. Por lo tanto, es un hábito que debemos hacer desaparecer y generar uno más saludable. Gritar entrena a nuestros hijos a no escuchar hasta que se les levanta la voz. Cuanto más lo usamos, más los entrenamos y más nos costará que obedezcan sin necesidad de gritar.

Dejar de gritar no es fácil porque supone tener un gran autocontrol sobre nuestras emociones sobre todo de la ira y la rabia que nos genera ver la desobediencia diaria en nuestros hijos. Es un entrenamiento que lleva tiempo. Primero sabremos frenarnos al minuto de estar chillando, pero poco a poco, seremos capaces de frenar antes de empezar a gritar, es cuestión de proponérselo, es cuestión de añadirlo a la lista de objetivos del 2015.

Y para que vosotros hagáis como yo y pongáis este deseo en vuestra lista, os voy a dar 5 razones para dejar de gritar a vuestros hijos que os convencerán:

Gritar convierte a los niños en sordos

Cualquier explicación o aprendizaje que queramos darles con el grito será inútil, porque los oídos de nuestros hijos se cierran automáticamente después de oírlo. Después de una interacción negativa nadie está dispuesto a escuchar con verdadera atención y con ganas de aprender y mejorar, eso solo se consigue con interacciones positivas. Si queremos hacer mejores a nuestros hijos, no lo conseguiremos a gritos.

Gritar no ayuda a gestionar las emociones

Nosotros somos un ejemplo de comportamiento de nuestros hijos. Cuando perdemos el control y gritamos, lo que les enseñamos es a gestionar la ira y la rabia con agresividad. Conseguiremos unos adolescentes llenos de rabia que gritan y pierden el control delante de la explosión de emociones que se tiene en esa etapa evolutiva. Si nosotros ayudamos a nuestros hijos a gestionarlo de otra manera, con autocontrol, con calma, hablando abiertamente de las emociones en casa, ellos aprenderán a dar respuestas más adecuadas a la ira y a la rabia. Si oyes gritos aprendes a gritar.

Gritar asusta a nuestros hijos

Ellos sienten miedo al principio y después rabia e impotencia. ¿Es miedo lo que queremos que sientan nuestros hijos? Seguro que no, nuestra intención cuando gritamos es que obedezcan, que aprendan, que hagan lo correcto, que nos respeten, etc… pero no queremos provocarles miedo. Por lo tanto, con nuestra actitud no conseguimos el efecto que queremos: el respeto se gana respetando, la obediencia se gana con paciencia, los aprendizajes requieren un tiempo y un esfuerzo y que hagan lo correcto dependerá en gran medida de nuestro propio comportamiento.

Gritar los aleja

Cada vez que les gritamos, ponemos una piedra de un muro que nos separa. Perdemos autoridad positiva, perdemos respeto, perdemos comunicación, ganamos distancia, ganamos frialdad en las relaciones, ganamos más gritos y ganamos malestar emocional.

A más gritos, menos autoestima

Educar a gritos tiene un efecto nefasto sobre la autoestima de nuestros hijos. Lejos de sentir que estamos orgullosos de sus logros y sus esfuerzos, lo que sienten es que nunca están a la altura, hagan lo que hagan, siempre aparecen los gritos y borran cualquier sentimiento de haber hecho algo bien.


Pero ¿Cómo conseguimos dejar de gritar?


Adquirir un compromiso

Será como un pacto de familia donde nos comprometemos a dejar de gritar y a hablar con respeto. Diremos a nuestros hijos que estamos aprendiendo a hacerlo y que nos tendrán que ayudar, que es probable que cometamos errores pero que si tienen paciencia cada vez lo haremos mejor.

Nuestro trabajo como padres es controlar nuestras emociones

Con el manejo de nuestras emociones les enseñamos a controlar las suyas. Si somos un buen ejemplo, ellos serán mejores. Por lo tanto, debemos empezar a trabajar con nuestras emociones, lo que sentimos, lo que transmitimos y como lo controlamos. Es un entrenamiento que requiere tiempo y esfuerzo.

Recordar que los niños deben actuar como niños

Son cientos las veces que he oído decir a los padres en consulta:

Es que tengo que repetirle mil veces que se vista. Cada mañana es la misma historia. Está claro que le gusta verme enfadado/a
¿Cuántos años tiene su hijo/a?
Cinco años. Yo creo que ya sabe lo que debe hacer pero solo piensa en jugar.
Ante esto, yo siempre digo lo mismo: lo que realmente me preocuparía es que usted se sentara en esa silla y me dijera que su hijo/a de cinco años se viste solo/a cada mañana sin necesidad de que usted le recuerde lo que debe hacer. Porque entonces seguro que habría algún problema. Los niños deben jugar, es lo que les toca a esa edad y nosotros somos los encargados de recordarles cada día sus obligaciones. Es nuestro trabajo de padres. Si nuestro jefe nos dijera que cada día tenemos que recordar al conserje que debe encender la luz, lo haríamos a diario, sin pensar si el conserje lo debería hacer por si solo o no. Pues con nuestros hijos es lo mismo, cada día debemos recordarles las mismas cosas hasta que adquieran el hábito y entonces tendremos que recordarles las siguientes. Es un trabajo que nunca acaba.



Dejar de reunir leña

Cuando tienes un mal día, cualquier chispa encenderá el fuego. Date un momento, haz algo que te haga sentir mejor y deja de reunir leña para el fuego. En algún momento tienes que parar.

Ofrecer empatía cuando tu hijo expresa cualquier emoción

Cualquier emoción, buena o mala, debe ser escuchada. Para mostrar empatía debemos hacer entender a nuestro hijo que entendemos cómo se siente. Así aprenderán a aceptar sus propios sentimientos que es el primer paso para aprender a manejarlos. Una vez que los niños pueden manejar sus emociones, podrán manejar también su comportamiento.



Trata con respeto a tu hijo

Cuando los niños son tratados con respeto sienten más ganas de portarse bien y de tratar con respeto a los demás. Simplemente debes entender que tu hijo merece tu respeto más que cualquier otra persona.

Cuando te enojas, STOP

Para, cierra la boca. No hagas nada ni tomes decisiones. Respira hondo. Si ya estás gritando para en medio de la frase. No sigas hasta que no estés tranquilo. Hablar, castigar o actuar cuando uno está enojado aumenta notablemente la probabilidad de tomar malas decisiones, de gritar en vez de hablar, de usar castigos exagerados y poco educativos y actuar de manera desproporcionada.  Le invitamos a leer nuestro post las 10 claves para usar bien el castigo.

Respira y date cuenta de tus sentimientos

Cuando te enfades con tu hijo/a y sientas ira y rabia, aléjate de la situación si es posible y respira. Lávate la cara y piensa en lo que hay debajo de esa ira que suele ser miedo, tristeza y decepción. Date un espacio para sentirlo y llora si así lo sientes, después verás como la ira desaparece.

Encuentra tu propia sabiduría

Analiza la situación de manera objetiva. Ahora que ya no sientes ira, será más fácil. Piensa en qué quieres conseguir y cuál es la mejor manera de hacerlo. Quieres que tu hijo te obedezca, ten paciencia y repite la norma las veces que haga falta, incluso ayúdale físicamente a hacerlo, cógele de la mano y guía sus pasos. Quieres que tu hijo te respete, enséñales con el ejemplo. Quieres educar bien a tu hijo, hazlo desde el reconocimiento y desde el afecto no desde los gritos y los castigos. Fija tus objetivos y fija también tus pasos. Los aprendizajes requieren tiempo y paciencia, tu hijo no lo puedo aprender todo a la primera, más bien es al contrario, no aprenderá nada a la primera.

Adopta medidas positivas, busca un lugar tranquilo

todos hemos vivido esos momentos de tensión en casa, momentos que generan un gran malestar emocional y que cada movimiento no hace más que aumentar la tensión. Unos gritan, otros lloran, nadie hace lo que debe hacer y parece que nada puede parar esa ira. ¿Qué podemos hacer?

Pide a tu hijo un time-out: tiempo fuera. Uno en cada sitio hasta que se desvanezca la ira.
Pídele disculpas.
Ayuda a tu hijo a gestionar la rabia que siente, que se sienta comprendido, explícale que tú también te sientes así a veces.
Busca un lugar tranquilo donde esconderos, debajo de una gran sábana para dejar pasar de largo la ira y la rabia.
Lee un cuento tras otro, hasta que se desvanezca la rabia.
A veces, basta con dar un paso para ayudar a nuestro hijo a que se sienta mejor para que la ira desaparezca.

Ayudando a nuestros hijos a gestionar bien sus emociones, aprenderemos mucho de las nuestras y seguro que esto nos hará a todos mucho mejores.

15 de enero de 2015

BASURA


Pues si me vais a perdonar el título de la entrada pero es justamente de lo que os quiero hablar, me horrorizo al ver la cantidad de basura que producimos, acabo de llevar el plástico, el cartón y los residuos a su contenedor, y al cabo de un día ya vuelve a estar llena la basura otra vez.


Y sobretodo el plástico, botellas, recipientes, envoltorios, ¿que está pasando? el plástico nos inunda, y el contenedor amarillo suele estar a tope, no soy yo y mi familia solamente. Un horror!!

Y de repente llega a mi vida por casualidad un artículo de una chica americana que lleva dos años sin producir ningún residuo, flipante. ¿como lo hace? me pregunto y consulto su blog, Trash is for Tossers, que está llena de buenos consejos, ideas, etc todas con el fin de no producir ningún residuo. Me parece fantástico. A ver por no producir ningún residuo me refiero a ser capaces de reciclar absolutamente todo.

A través de esta primera web que os contaba descubro otra web similar, Zero Waste Home, una familia entera viven sin producir ningún tipo de residuo, y Bea la creadora del blog explica todos los trucos que existen para poder hacerlo. Lo cierto es que ambos blogs son americanos y allí creo que todo resulta mucho mas fácil, pero yo voy a introducir pequeños cambios para no dejar de producir residuos porque no sabría por donde empezar pero si para producir muchos menos.

De momento voy a dejar de comprar botellas de plástico de litro y medio, lo hacía por vagancia de rellenar todo el rato las botellas, pero que demonios, fuera vagancia, a rellenar se dice, y ya he sustituido botellas por garrafas que además sale mas barata.

Voy a comprar una pequeña basura para la basura orgánica y buscaré un contenedor de orgánico que espero no esté a muchas calles de casa porque son los que menos abundan.

En fin solamente pequeños cambios pero que ya son algo más de lo que hacía antes.


1 de enero de 2015

1 DE 365

                                  

Hoy toca pensar en el año que se acaba sobretodo en el hecho de que, aunque ha pasado volando, han pasado muchas cosas, yo el año pasado tenía un trabajo, una vida organizada compaginando mi vida laboral y de madre y de repente el 30 de Julio eso se acabó, de hecho cuando habían pasado pocos días de Enero ya se nos comunicó, así que ha sido un año no extraño no, lo siguiente.

De repente estoy sin trabajo y ejerciendo de madre a tiempo total, no me quejo creo que todo pasa por algo y estoy convencida de que va a ser así, pero este año que se acaba es diferente precisamente por eso, porque mi vida en un año ha cambiado tanto que me da vértigo, mucho vértigo, pero que demonios, vamos a por ello me digo cada mañana.

Aprender a coser, escribir más, ordenar cajones que ni sabía que tenía, caminar más a menudo, en fin un montón de cosas han entrado en mi vida que antes no tenía tiempo de hacer. 

Pero la conclusión que saco de pensar así es que nunca podemos dar por hecho lo que tenemos, no hay nada seguro en esta vida, ni el trabajo, ni la salud, ni el dinero ni los amigos, ni siquiera la vida, así que demos la importancia que merece a este año que empieza porque se lo merece, porque a priori todo lo que nos va a traer va a ser bueno si tenemos la actitud adecuada.

Y los propósitos, yo sólo uno, respirar más antes de ponerme nerviosa, que queréis que os diga, no sirve absolutamente para nada ponerse nerviosa, que el de delante va lento, ¿y que? pues ya llegaremos, mira más el paisaje, que la gente a veces es muy mal educada, pues ellos se lo pierden, ser educado es un gran don que ellos no tienen, que los niños se matan, pues ya se arreglarán entre ellos, ¿porqué te metes?, en fin que no vale la pena perder los nervios.

El resto de cosas que tengo en mente no son propósitos es la corriente de la vida que te lleva, que no tienes trabajo, pues se busca y mientras te dedicas a cosas que te gustan, el tiempo que estoy pasando con mis hijos es fantástico para una persona como yo que decidió cuando nacieron que los iba a educar y cuidar sin ayuda, hacer de chófer por la tardes, verles esforzarse en los deberes, prepararles la comida, ver pelis juntos, para mí es un lujazo y ahora es el momento y mientras dure, durará.

En fin que este es el primero de 365 días que tenemos por delante para vivir cada segundo como si fuese el último, porque de eso se trata de valorar las pequeñas cosas y dar gracias cada día, hora y segundo.

FELIZ AÑO 2015 y Gracias por estar ahí,....




18 de diciembre de 2014

IKEA


Tengo que confesar que me gusta ver anuncios, sobretodo si son ingeniosos y te dan que pensar, mucho pensaréis, ¡¡¡pero si eso no existe!!!, pues si existe, no abundan, también es cierto, pero haberlos ailos.

Y esta Navidad hay uno que me gusta por encima de todos los demás, ahora que lo pienso, en realidad hay dos, el primero del que no os voy a hablar largamente es el anuncio de la Lotería de Navidad, cien veces lo he visto y cien veces que me ha emocionado, la historia es bonita para que negarlo, pero los actores son de Óscar, Antonio es brutal, esa cara cuando le da el sobrecito que contiene el décimo y la salvación económica para su amigo, no hay palabras para describir los sentimientos que esconde, es bonito no darle al botón del mando para quitar los anuncios como hacemos normalmente,  - no mamá, no lo cambies - eso dicen mis hijos cuando ven que es el anuncio en cuestión. Un diez para esos creativos que de una historia muy simple y algo frívola consiguen hacer una gran historia de generosidad sin limites.

Pero vamos al tema que nos ocupa, no quería hablaros de la Lotería de Navidad, quería hablaros del anuncio de Navidad de IKEA, esa tienda de muebles de origen  sueco que comparte nuestras vidas desde hace años ya, a veces pienso, ¿dónde iba yo a comprar los muebles antes de IKEA? ¿Donde iba  yo a comprar el material de deporte antes de DECATHLON? Estas grandes tiendas se han instalado en nuestras vidas y ya no sabríamos vivir sin ellas, ¿o sí?

Me imagino esos creativos sentados alrededor de una mesa estrujandose la cabeza para encontrar una buena historia que contar, y de repente uno de ellos diciendo - vamos a darle la vuelta a la historia, saquemos de la Navidad algo malo para darle la vuelta y convertirlo en bueno y que encima tenga que ver con muebles. LA NAVIDAD NOS DESAMUEBLA LA CABEZA. ¿Qué hay más cierta que esa afirmación?, nada. Por un motivo u otro, todos si nos ponemos a pensar hemos pasado por una falta de muebles mental, yo sin ir más lejos este año, con la edad de mis hijos se me complica el encontrar ideas para regalarles, porque por mucho que quiera la capa de invisibilidad de Harry Potter que pide mi hijo pequeño no la va a tener y el Iphone 6 Plus que pide el mayor menos aún.

Y nos preocupamos por si tendrán suficientes cosas y nos ponemos a gastar como si no hubiera un mañana, y al final un niño es feliz con muy poco, con mucho menos de lo que nosotros creemos, ese niño del anuncio es feliz con un molde para hacer galletas de mantequilla, porque no es el molde en sí lo que importa es lo que implica ese pequeño molde  porque significa pasar una tarde casera con sus padres haciendo galletas ¿y cuál es el regalo que más puede apreciar un niño? pues algo que ni siquiera vale dinero; NUESTRO TIEMPO. Fantástico!!!



Este es el anuncio, el de aquí arriba y por la redes sociales y los teléfonos de un montón de madres corre este vídeo, vale la pena verlo aunque vais a llorar fijo, si el anuncio tiene un mensaje, el vídeo es cristalino como el agua, y precioso, porque nos dice que lo que debemos darle a nuestro hijos es nuestro tiempo, ese tiempo que perdemos a veces haciendo cosas que no deberíamos como trabajar más de la cuenta, tener el móvil en las manos mas de la cuenta, en fin el tiempo pasa y un día los mismos niños que hoy nos piden tiempo ya no querrán estar con nosotros porque querrán estar con su novia o amigos, así que no seamos tontos y demos TiEMPO a nuestros niños,...


Feliz Navidad




8 de diciembre de 2014

DOWNTON

Sigo dos series en la actualidad, una española, Velvet que me gusta por encima de todas las cosas y convierte un simple martes en un martes fantástico gracias a unos guionistas con los que me iría a tomar un café ahora mismo porque tienen el mismo humor que yo y gracias a unos actores fantásticos del primero al último. Y una inglesa, Downton Abbey, esta segunda la sigo desde sus inicios, pero además he esperado religiosamente a que diesen temporada a temporada por la televisión, nada de comprarla y empacharme a capítulos, es como cuando te regalan algo que te gusta mucho y te lo vas comiendo poquito a poco porque no quieres que se acabe pues con esta serie me pasa lo mismo. Ahora la dan el miércoles y al igual que Velvet la veo difrutando cada segundo, escuchando todo lo que dicen y como lo dicen, los comentarios de la abuela - ¿Qué es un fin de semana? - o los criados buenos y malos, las hermanas y el odio que existe entre ellas y un sinfín de tramas que ya duran cinco temporadas.

Pero lo que más me puede gustar son las cenas y sobremesas que tiene la família, esas largas conversaciones de cosas banales o importantes donde en el fondo todo se decide, no hablan ni comen con prisas, esperan a que les sirvan un plato y otro y el postre pero nunca se adelantan a nada, y creo que esto ocurre por dos razones, la primera porque no tienen televisión y la segunda porque viven despacio, dígamos que el hecho de pertenecer a una clase social más que acomodada pues también ayuda, pero eso se da por entendido así que no hablaremos del tema ni intentaremos cambiar la historia.

La verdad es que en nuestra família también disfrutamos de largas sobremesas y conversaciones interminables los fines de semana intentando arreglar el mundo, pero siempre pensando en lo que toca hacer después, una colada, la cena, escribir un nuevo post, leer ese libro que tengo a medias, el placer de la conversación que cura todos los males se está perdiendo y es una pena, y lo de comer viendo la tele ni os cuento, la peor costumbre que puede tener el ser humano moderno. Poder hablar y preguntar a tu hijo como le ha ido el día o que han hecho en el cole o con quién se han peleado o la nota que han sacado en su último exámen, o lo que ha comido tú marido o como estaban los macarrones que le pusiste para comer, debemos recuperar ese pequeño placer de comer con calma y sin prisas porque quizás no tengamos quince criados que se van a ocupar de todo pero si tenemos que comer, así que ¿porque no recuperar la calma y el placer de una conversación?

Buen propósito para empezar la semana, ¿no os parece?







30 de noviembre de 2014

I´M SINGING IN THE RAIN

Desde el salón de mi casa veo como cae del toldo que protege una colada que jamás se secará gotas sin parar, fin de semana lluvioso como no recordaba desde hace mucho pero anticipadamente preparado por todo el mundo. Porue aquí no llueve nunca tanto y cuando lo hace la gente se organiza para estar en casa, en otros países es lo normal y siempre tienen los puzzles a mano para pasar el rato pero aquí no, esto es extraño pero por mi parte agradecido, nunca me ha preocupado la lluvia, es más, siempre la he visto como una oportunidad para disfrutar de nuestra casa, esos días en que te duele el culo de estar tanto rato sentado a mí me molan.

Al girar la cabeza hacia la derecha veo como uno de nuestros gatitos se limpia, apoyando una de sus pequeñas patitas en la cabeza de mi marido que duerme la siesta, no se molestan el uno al otro, yo diría más hasta se dan calor. Mira a ratos la tele, el gato digo, mientras se le cierran sus ojitos y se une a la siesta de mi marido.

Si miro a la izquierda nuestra chimenea nos da más ambiente que calor porque a pesar de estar a los pies de diciembre no hay frío que valga, es un invierno muy extraño en el que aún no nos hemos puesto chaqueta, quizás dure más de lo queremos algunos.

Los niños calladitos ven una película, Pepe se tapa con su manta y mira atentamente al pirata Jack Sparrow que sigue tan maquillado como siempre, creo que no he visto nunca ninguna película de la saga de cabo a rabo, siempre encuentro algo mejor que hacer, quizás son un rollo o soy yo,... pero no lo echo de menos, en cambio a este par les encantan y se quedan embobados viendo las peripecias de los personajes como si no hubiese un mañana.

Fantástico día de lluvia para escribir, pensar y descansar, y si para saldremos y si no siempre nos queda mañana, día en família donde cada uno tiene su espacio y su momento para hacer lo que le gusta, no me quejaré ni por un segundo de la oportunidad que me brinda la lluvia para hacer aquellas cosas que con buen tiempo no hacemos.

Pero hay algo que me preocupa, ¿cuando se secará mi pobre ropa colgada desde principio de semana? Esas pequeñas cosas,...

26 de noviembre de 2014

ANALICEMOS

                                   

Pues si, hoy toca analizar esta frase. La he leído muchas veces y cada vez que me pongo a pensar en ella me hago un lío por todo lo que implica. Cada mañana cuando voy a caminar después de dejar a los niños en el colegio, paseo por la zona de casas más bonita de Sitges y también la peor cuidada y asfaltada, vaya por delante mi queja ya que estamos, pues como os decía,  en esa zona hay casas preciosas y antiguas, hay casas modernas y horrorosas, casas que se caen y llevan en venta mucho tiempo y algunos terrenos llenos de pinos y gatos. Siempre hago el mismo recorrido mientras escucho el canal de radio americano al que le apetece conectarse ese día.

Todos tenemos en mente una casa diferente a la que tenemos, yo la tengo, podría (si supiese) dibujar hasta el último rincón de como quiero que sea mi casa soñada, en ese camino que recorro hay una casa que se cae a pedazos que podría ser mi casa soñada y hay un solar que también podría albergarla, dicen que si deseas algo con todas tus fuerzas se hace realidad, y yo me aferro a la idea de que cuántas más veces pase por delante más oportunidades de que sea mia tendré aunque entonces tendría un problema, mi hijo dice siempre que él no quiere una casa más grande, le encanta la que tiene y le parece que tiene el tamaño justo. Esta afirmación me hace sentir fatalmente egoísta por querer más y más cuando ya tengo mucho pero en fin soñar no cuesta dinero y tampoco hago daño a nadie excepto a mí misma quizás.

Volviendo a la frase después de lo dicho, digamos que lo que me define es la paciencia que tengo porque no tengo esa casa soñada que me gustaría tener, claro que la frase dice: cuando no tienes nada,... no sería exacto porque soy una privilegiada por todo lo que tengo, por lo que nos tendríamos que ir a la segunda parte de la frase,... no me digáis que no es un lío. En realidad quisiera tener muchas más cosas de las que tengo, cosas materiales y no materiales, pero también intento sentirme satisfecha por todo lo que tengo, así que voy de la primera a la última parte de la frase sin cesar.

Al final a la conclusión a la que llego es que si algún día llego a tener esa casa soñada significará que mi cuenta corriente a aumentado y si algo espero por encima de todas las cosas es seguir siendo como soy ahora con una casa más bonita.



20 de noviembre de 2014

APRENDIENDO

Aprendiendo cosas nuevas estoy ahora mismo. Enbobada me quedo viendo como mis hijos dan a la pelota en su clase de tennis, hace ya años que entrenan y ver como han mejorado desde aquellos raquetazos al viento es asombroso. Ahora que tengo más tiempo estoy aprendiendo a parar un poco, a sentarme en el sofá cuando me apetece  aunque aún sin ser capaz de no tener cargo de conciencia por ello.

Ellos aprenden sin ser conscientes de ello, yo tengo que concentrarme para ser consciente de las cosas nuevas que estoy aprendiendo a hacer. El mayor problema es que me faltan horas en el día para hacer todo lo que me gustaría, jamás pensé que sin trabajar tendría esta sensación, porque cuando trabajas sabes que te va a faltar tiempo y ya ni siquiera intentas hacer tantas cosas pero ahora con más horas al día quieres abarcar demasiado, quieres ir a comprar, limpiar, planchar, ver esa serie que te gusta, avanzar mi proyecto de costura, sentarme a hacer los deberes, el Rugby, buf y es que no llego, no lo puedo hacer todo porque en realidad si los recoges para comer en casa no tienes tanto tiempo. 

A pesar de todo lo dicho me siento muy feliz, cada día es un día diferente y especial, con cosas fantásticas que se suceden, y en realidad soy tan feliz que no quiero que el tiempo y los meses pasen, quiero que todo vaya despacito para poder saborear cada minutito del día como el que se mete en la boca pedacitos de algo que le gusta mucho comer.

Estoy aprendiendo de este nuevo tipo de vida que me han puesto en las manos sin yo pedirlo, tenía dos opciones, recrearme en la pena por lo que perdía o mirar hacia delante y ver las muchas posibilidades que me ofrecía la vida y eso he hecho, poco a poco, voy poniendo en orden mi vida y mi cabeza y en el camino disfruto de cada minuto que paso con mi familia. Mis hijos podrán decir que están hartos de mí pero nunca que me perdí algo de sus vidas. Aprendiendo a que llegará un día en que ya no querrán ni verme, absorbo cada segundo que pueda estar con ellos, para educarles, cuidarles, chillarles o abrazarles. Aprendiendo que lo más importante en la vida es cuando tus hijos se despiertan y cuchichean entre ellos porque el Ratoncito Pérez aún no ha venido, cuando se escapa un abrazo sin venir a cuento, cuando te llaman Mamita.

Aprendiendo que lo simple es lo único que importa. Esta frase resume exactamente como me siento, cada minutito de vida vale la pena.







13 de noviembre de 2014

ENFRENTARSE A LO NUEVO CUESTA

Es curioso hoy me veo reflejada a través de mis hijos por algo que ha ocurrido estos días. Mis hijos hacen deporte pero nunca han corrido un cross hasta ahora. Su profesor de gimnasia les animó a participar, y sólo movidos por un punto extra en la nota, que creo que no se va a convertir en realidad pero que a mí francamente me da igual, les apunté. ¿Por que no? son niños y ellos no son conscientes de sus limitaciones, a mí me dicen que tengo que correr 800 metros con sus mini piernas y ya te digo que sin haber entrenado no me atrevería, pero ese miedo no existe para ellos.


Los dos han participado, han calentado, han hecho una vuelta de reconocimiento y han corrido lo mejor que han sabido, sus caras de esfuerzo cuando llegaban a la meta me han llenado de orgullo, y yo estaba allí para animarles, para decirles cuánto me ha gustado verles esforzarse, y mientras jadeaban por el esfuerzo sé que ellos se han sentido bien. En esta vida hay que probar las cosas, que nos gusta seguimos, que no a otra cosa mariposa.



A los adultos nos pasan cosas parecidas en la vida pero necesitamos el doble de tiempo para decidir que hacer, podré, sabré, seré capaz de acabar, y a mis hijos no les ha preocupado ni que estuviese lloviendo, si yo hubiese tenido que correr hubiese tenido la excusa perfecta. ¿Porqué a los adultos nos cuesta tanto lanzarnos a lo nuevo? somos muy tontos, y ¿en que momento perdemos esa fantástica capacidad de no sentir miedo a lo desconocido?



Pues francamente no lo sé, pero estoy en un momento de mi vida en el que me iría muy bien volver a ser niño y lanzarme a lo desconocido, con decisión y ganas. Así que cada vez que tenga una excusa, me acordaré de un día fantástico, en el que los dos pequeños de la família no tuvieron ninguna duda, si hay que correr se corre, si hay que emprender se emprende, y si hay que cambiar se cambia.

A veces dos pequeños seres humanos te dan grandes lecciones de vida, y mira oye quizás tenemos en la família a un buen corredor, de momento uno de ellos quiere volver a intentarlo en dos semanas, y el pequeño que se llevó una medalla dice que no lo tiene claro porque se cansó mucho. Pues mira oye, yo intentaré que lo vuelva a intentar pero si no quiere pues será una nueva experiencia en su vida, nunca más podrán decir que ellos no han corrido nunca en una carrera.


17 de octubre de 2014

MIS SEEDS



Bueno bueno, no puedo estar más contenta. Hace unos días tuve un regalito genial. A través de Instagram, Bea conoció esta idea que le gustó desde el primer momento y que acto seguido me dijo a mí, supongo que a las creadoras de Misseeds les llamaría la atención nuestro blog y las fantásticas fotos de Bea y se pusieron en contacto con nosotras diciéndonos que les gustaría regalarnos una de sus semillitas para plantar.



Y así fue, pero es que además me lo trajeron a casa en mano, fantástico, es así como se hacen las cosas, dos chicas guapísimas, por cierto, delante de mi puerta con su precioso kit de plantación en las manos, 40 kilómetros para acercarme su idea, un detallazo que se aprecia, porque así dejas la huella que quieres en la gente, como sus pequeños kits para plantar semillas, cuando lo abres descubres otra sorpresa está tan bien presentado que te da pena tocarlo, mis pepitas de girasol metidas en un pequeño potecito unido por unas cuerdas a los extremos de la maceta que es de un material especial que puedes plantar directamente en la maceta una vez crezca tu pequeño girasol porque se descompone.



Una idea que tiene de simple lo de preciosa, algo muy pequeño con lo que puedes hacer muy feliz y encima 100% ecológica. Una idea de las que me gustan a mí, que surgen de la ilusión de dos chicas por salir adelante con una idea brillante.


Os deseo la mejor de las suertes y el mejor de los futuros, creo que nos hacen falta personas con ganas y potencial de cambiar las cosas, preguntémonos, ¿yo que puedo hacer? ¿yo con que sería realmente feliz? y llevémoslo al extremo, una maravilla de niñas,... estoy encantada!!!

Pero ahora tengo un problema en la cajita pone que los Girasoles se siembran en Primavera - Verano y si los planto ahora, ¿que pasará? ¿se me morirán??!!?!? Es que si eso ocurre no me gustaría nada, pero bueno como seguro que leen este post me sabrán contestar. Un beso! 




Aquí os dejo su web acabadita de salir del horno:

www.misseeds.com